Bogotá, 13 de febrero de 2026.
La campaña presidencial de Abelardo De La Espriella informa a la opinión pública que 18 años después de ocurridos los hechos, el señor Daniel Coronell, quien se reconoce como enemigo público del candidato, arma hoy un show mediático y en redes sociales para intentar atajar la candidatura.
Coronell es un falso periodista, un ideólogo camuflado bajo un título que no merece. No de otra manera se explica que se haya prestado para montar un espectáculo en el que el señor David Murcia Guzmán, condenado y en prisión desde hace más de 18 años, aparece ante sus cámaras a mentir descaradamente.
Se ha dicho:
- Que Abelardo De La Espriella cobró $5000 millones en honorarios. Mentira. Existe prueba y el contrato por $2327 millones (incluido IVA) que prueba su falsedad.
- Que hubo una alianza con el Gobierno para condenarlo. Mentira. En Colombia, por fortuna, son los jueces de la República quienes condenan, y así ocurrió en este caso.
- Que Abelardo De La Espriella pidió dinero para “tocar” al Congreso de la República. Otra falsedad sin sustento ni prueba, asunto que fue investigado y resuelto de fondo por la justicia en el año 2010.
Lo que hace Coronell, casi dos décadas después, es refritar acusaciones por las cuales De La Espriella ya fue investigado y que fueron archivadas a su favor, haciendo tránsito a cosa juzgada, simplemente porque no cometió los hechos que se le imputan. Existe una decisión judicial de octubre de 2010 que así lo confirma, en la que se investigaron las afirmaciones de un excliente dolido. Hoy pretenden revivirlas prometiéndole un indulto que, jurídicamente, es imposible.
“Al señor David Murcia Guzmán le digo que lo entiendo: juegan con su desespero. No albergo resentimiento alguno; comprendo su situación”. Afirma el candidato.
En ese mismo contexto: La verdad sobre el caso David Murcia Guzmán
A Coronell no le sirve la verdad porque el fervor del pueblo y el favor de Dios nos tienen punteros en las encuestas, Abelardo De La Espriella sigue llenando plazas con el amor de los colombianos. Quizás el temor ante la inminencia de nuestro triunfo explica su desespero.
Esa es la verdad, con pruebas, con documentos, con decisiones judiciales en firme y con sentido común; no con montajes ni espectáculos tardíos.
Seguimos
¡Firmes por la Patria!