La Constitución manda: De La Espriella fija el límite de la autoridad que pregona

09 de marzo 2026

Abelardo De La Espriella, candidato presidencial del movimiento ciudadano Defensores de la Patria, es conocido por predicar autoridad con una firmeza que incomoda al establecimiento. Por eso la pregunta de cierre era inevitable: ¿esa autoridad tiene límite? La respuesta fue tan directa como el hombre que la dio: “Claro. La Constitución y la ley. Sencillo”.

No fue una frase de campaña. Fue la síntesis de una convicción que De La Espriella ha desarrollado con detalle a lo largo de meses: que un gobernante que se somete a la Constitución deja de ser un caudillo y se convierte en jefe de Estado. Que la ley, en ese esquema, gobierna por encima de los hombres. Y precisamente ahí — en ese sometimiento voluntario al marco jurídico — está la diferencia entre ejercer autoridad y caer en el autoritarismo.

“Yo no puedo generar odio y división. Yo tengo que generar unión y cohesión, incluyendo aquellos que no están conmigo”.

En esa lógica, el problema de Colombia no es un Estado demasiado fuerte: es un Estado débil o errático que renuncia a hacer cumplir la ley. La ausencia de autoridad, argumenta, termina castigando al ciudadano de bien y premiando al delincuente. La solución no es menos Estado, sino un Estado que actúe dentro de su propio marco jurídico — con carácter, con rigor y sin concesiones a quienes operan por fuera de él.

El penalista que no esperaban

De La Espriella reconoció en la entrevista que mucha gente está confundida con su perfil en esta campaña: esperaban al penalista combativo y al “peleonero” — ese era el rol que cumplía en los estrados. Lo que encontraron fue algo diferente. Y fue enfático en que ese giro no es estratégico ni calculado: “Es una convicción profunda de que tengo que ser responsable en lo que digo, como lo digo, porque estoy aspirando a la presidencia de la República”.

El penalista no es un apologista del crimen, es quien conoce cómo opera el poder punitivo del Estado, cómo fallan las instituciones y dónde se rompen las garantías. Quién ha visto el sistema funcionar — y fallar — desde adentro. Para De La Espriella, esa experiencia no es un lastre: es precisamente lo que le permite entender qué necesita Colombia para que el Estado funcione de verdad.

Contexto · El debate sobre autoridad en Colombia

Colombia lleva décadas atrapada en un falso dilema: o un Estado permisivo que negocia con todos, o un Estado autoritario que reprime sin reglas. De La Espriella propone una tercera vía — un Estado que ejerce autoridad plena dentro del marco constitucional, que respalda a quien cumple la ley y enfrenta sin ambigüedades a quien la viola. Esa distinción, sostiene, es la que ha faltado en los últimos gobiernos y la que ha permitido el avance del crimen organizado sobre el territorio y las instituciones.

Fuente: Defensores de la Patria — “El límite lo impone la ley”, febrero 7, 2026

 

El candidato asumió desde el principio que su rol como presidente exige obligaciones y deberes concretos. Y entre ellos, uno que está por encima de cualquier conveniencia electoral: no generar división. “Yo tengo que generar unión y cohesión, incluyendo aquellos que no están conmigo”, afirmó. Es la misma convicción que sostiene su propuesta de gobernar para todos los colombianos — no solo para quienes lo votaron, sino también para quienes no lo harán.

 

También te puede interesar: El límite lo impone la ley: autoridad sin autoritarismo, la línea que marca Abelardo De La Espriella

Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com



Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones