En Tunja, De La Espriella plantea un pacto empresarial: proteger e inspirar a los trabajadores como motor de la economía

14 de febrero de 2026.

Tunja fue escenario de un mensaje directo al corazón del sector productivo. Ante empresarios, trabajadores y líderes regionales, el candidato presidencial Abelardo De La Espriella planteó lo que denominó un “círculo virtuoso” para recuperar la economía colombiana: salarios dignos, trabajadores entusiastas, cumplimiento de metas y prosperidad compartida.

No fue un discurso técnico ni una arenga ideológica. Fue una tesis clara sobre el papel del empresariado en el país que viene.

El círculo virtuoso: salario digno, productividad y prosperidad

La idea central es sencilla pero estructural. Una empresa que paga salarios dignos genera trabajadores comprometidos. Trabajadores comprometidos cumplen metas. El cumplimiento de metas fortalece la empresa. Y una empresa sólida dinamiza la economía.

Para De La Espriella, esa secuencia debe convertirse en hoja de ruta nacional. No se trata únicamente de defender la empresa como institución económica, sino de comprender que sin trabajadores motivados no existe crecimiento sostenible.

En el evento que tuvo lugar en Tunja, el candidato habló de “distribución justa del ingreso” como parte esencial del modelo que propone. No desde el asistencialismo estatal, sino desde la lógica empresarial: cuando el trabajador participa de la prosperidad, se fortalece el tejido productivo.

Su planteamiento redefine el capitalismo como un sistema en el que el ciudadano es accionista moral y copropietario del progreso. Sin empresas no hay empleo. Sin empleo no hay futuro. La ecuación es directa.

En ese marco, defendió la iniciativa privada como condición indispensable para cualquier proyecto de país que aspire a reducir pobreza y cerrar brechas sociales.

El mensaje económico estuvo acompañado de un componente institucional: no puede haber empresa sólida sin seguridad. En Tunja, De La Espriella reiteró que empoderar a la fuerza pública y enfrentar con decisión al crimen es requisito previo para reactivar la economía.

Minería y sector productivo bajo presión

Durante el encuentro también hizo referencia a sectores específicos golpeados en los últimos años, entre ellos, la industria minera y del carbón. Señaló que el sector minero-energético ha sido objeto de restricciones que afectan inversión y empleo en regiones productoras.

La tesis que expuso es coherente con su visión general: si el Estado obstaculiza a los sectores que generan riqueza, termina debilitando la base laboral del país.

Empresa y nación: un mismo destino

Es claro, la recuperación económica no vendrá de subsidios indefinidos ni de confrontaciones ideológicas, sino de una alianza entre empresarios responsables y trabajadores comprometidos.

En esa narrativa, el empresariado no es antagonista del pueblo. Es parte estructural de su bienestar. Y su deber no se limita a producir, sino a liderar con responsabilidad social, proteger el empleo y convertir la prosperidad en un proyecto compartido.

Desde Tunja, la hoja de ruta quedó planteada: salarios dignos, seguridad jurídica y física, impulso a sectores productivos y un empresariado que asuma su papel histórico en la reconstrucción económica del país.

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