14 de febrero de 2026.
El candidato presidencial Abelardo De La Espriella dejó de lado los planteamientos generales y aterrizó el discurso en los problemas concretos de Boyacá, con un diagnóstico directo, Boyacá tiene tres heridas abiertas que deben resolverse con urgencia si se quiere reactivar la economía regional y no habló de megaproyectos futuristas ni de promesas grandilocuentes. Habló de carreteras rurales deterioradas, de campesinos asfixiados por los costos y de jóvenes que se ven obligados a migrar por falta de oportunidades.
1. Vías y conectividad: el cuello de botella del desarrollo
El primer problema identificado fue la deficiente infraestructura vial, especialmente en las zonas rurales. Carreteras en mal estado, terciarias abandonadas y dificultades para sacar productos al mercado encarecen la producción y reducen la competitividad del departamento.
Para el líder de Defensores de la Patria, la solución no pasa por anuncios espectaculares, sino por intervención técnica y sostenida en la red vial secundaria y terciaria. Mejorar vías no es solo un asunto de movilidad: es productividad, es acceso a servicios, es reducción de costos logísticos para agricultores y pequeños empresarios.
En un departamento agrícola como Boyacá, cada kilómetro en mal estado representa menos ingresos para el productor.
2. Crisis del campo: insumos altos y falta de garantías
De La Espriella describió la situación del campo boyacense como crítica. Los altos costos de insumos agrícolas, fertilizantes y transporte hacen que cultivar sea cada vez más difícil.
Paperos, cebolleros y productores tradicionales enfrentan márgenes mínimos y volatilidad en precios. La sensación predominante es de abandono institucional.
Su propuesta se centra en devolver garantías al campesino. Eso implica facilitar acceso a financiamiento, reducir trabas burocráticas y establecer condiciones que permitan producir con rentabilidad. No se trata de subsidios permanentes, sino de reglas claras, crédito razonable y acompañamiento técnico.
Reivindicó su origen provincial para enfatizar que entiende la lógica del campo: producción, esfuerzo y resultados, no dependencia.
3. Desempleo y migración juvenil
El tercer problema expuesto fue estructural: desempleo y migración juvenil. Muchos jóvenes boyacenses abandonan el departamento en busca de oportunidades que no encuentran en su tierra.
Aquí introdujo el concepto de la “revolución de las cosas pequeñas”. Según explicó, no se requieren proyectos faraónicos ni planes intergalácticos. Se necesita fortalecer emprendimientos locales, dinamizar economías municipales y crear condiciones para que los jóvenes puedan estudiar, trabajar y emprender sin tener que irse.
Resolver lo inmediato antes que prometer lo imposible. Esa es la lógica.
Soluciones pragmáticas frente a promesas grandilocuentes
De La Espriella marcó distancia con lo que considera propuestas desproporcionadas o desconectadas de la realidad territorial. No habló de trenes continentales ni de infraestructuras simbólicas. Insistió en que el objetivo es resolver problemas concretos al ciudadano.
Conectividad rural, alivio al productor y empleo local son pilares de una agenda que busca devolver esperanza desde lo básico.
En Tunja, De La Espriella animó a convertir a Colombia en una “Patria Milagro”, un país que aprovecha su potencial agrícola y humano sin depender de ideologías abstractas. Boyacá, por su tradición productiva y cultural, fue presentado como ejemplo de región con capacidad para prosperar si el Estado deja de obstaculizar y empieza a facilitar.
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