Febrero 17 de 2026
Si las calles de barrios populares, canchas de zonas rurales, rincones de veredas y corregimientos que muchos no ubican en el mapa hablaran, contarían la historia de cientos de deportistas que han dejado sus pasos, saltos, levantamientos, pero sobre todo su esfuerzo por crecer y tener una oportunidad en una Colombia que, en esencia, es una Patria Milagro.
En esta nación el talento deportivo surge de los lugares más inesperados. Nuestros atletas han demostrado que la grandeza solo necesita que alguien crea en ella de ahí a levantar la bandera tricolor en los escenarios mundiales, es un recorrido, no sencillo, pero sí lleno de posibilidades.
Sin embargo, la ilusión de estar en los pódiums tiene la gran dificultad de contar con cada vez menos presupuesto. Para el candidato presidencial Abelardo De La Espriella, la solución no está en lamentarse ni en depender del erario público. Para él, el deporte debe ser una inversión y acá los empresarios no solo tienen la posibilidad sino una responsabilidad con las futuras generaciones. “El deporte no es un lujo, es una herramienta vital de transformación social”, por ello ha sido enfático en advertir que sin acción inmediata se perderá una generación de campeones y se ampliará la brecha social.
Para evitar esto, el deporte colombiano requiere un modelo renovado donde los empresarios jueguen un rol protagónico. Por ello, De La Espriella propone incentivos fiscales reales, reduciendo la carga impositiva cuando destinen dinero al deporte. Asimismo, esquemas modernos de mecenazgo como forma de apoyo filantrópico o altruista, ese que no espera publicidad directa o retorno comercial inmediato. Lo anterior, hará rentable para el sector privado invertir en atletas, federaciones y programas sociales. Será una alianza público-privada que diversificará las fuentes de financiación.
Buscando esta gestión, la primera medida para Abelardo será convocar, desde el primer día de gobierno, una reunión de emergencia con el sistema deportivo completo —federaciones, Comité Olímpico, Comité Paralímpico, entrenadores, atletas y sector privado— para firmar un Pacto Nacional por el Deporte 2026–2030. Este acuerdo establecerá metas claras, responsabilidades compartidas y un financiamiento que garantice continuidad de los deportistas de alto rendimiento y el deporte social.
Como un Tigre, De La Espriella se compromete a asegurar recursos suficientes para el ciclo olímpico y paralímpico 2025–2028, así que con sus rígidos esfuerzos impulsará la ciencia deportiva, medicina especializada, tecnología de entrenamiento y el fogueo internacional. Además, de gestionar acciones y fondos que eviten la fuga de talentos que hoy, por las condiciones del país, buscan oportunidades en el exterior. Acá los empresarios también pueden contribuir.
Adicionalmente, las huellas que quiere dejar Abelardo como líder de la manada de tigres que se suman a su proyecto político, se enfoca en el deporte social haciendo de éste, una prioridad como política de prevención de violencia y construcción de tejido comunitario. Porque el deporte enfoca, genera disciplina y motiva; y eso se necesita en las poblaciones vulnerables del país. Si a esto se le suma el plan de mantenimiento y modernización de escenarios en zonas vulnerables, el cierre de brechas regionales será una realidad y se llevará el deporte a niños y jóvenes donde más se necesita.
Abelardo De La Espriella invita a los empresarios, deportistas y ciudadanos que creen en el poder transformador del deporte a sumarse a Defensores de la Patria y lograr que la articulación entre Estado, sistema olímpico y sector privado apuesten por una Patria Milagro donde el talento colombiano brille sin límites y sea una expresión de identidad nacional y cohesión social.
¡Firmes por la Patria!