El país heredará una situación económica desastrosa, descrita como una “ficción de bienestar” o una “burbuja que va a estallar”, impulsada por un gasto público desbordado. Frente a esta inminente quiebra, que se evidencia en un déficit complicado y generalizado (con un pasivo en salud de más de 40 billones de pesos), Abelardo De La Espriella propone una solución contundente y constitucional: decretar la emergencia económica.
Su enfoque no es el tradicional que impone más impuestos a la población; es una visión de futuro que busca sanear la caja pública y liberar la inmensa riqueza del subsuelo con respeto por el medio ambiente.
El mecanismo: riqueza del subsuelo y celeridad
La emergencia económica es un mecanismo que la Constitución contempla y que Abelardo no tiene “ningún problema en aplicar”. Su objetivo central es enderezar y arreglar la caja del Estado sin recurrir a más reformas tributarias que asfixien al ciudadano.
Para Abelardo, no tiene sentido meterle la mano en el bolsillo a los colombianos con tantos impuestos cuando el país tiene tanta riqueza en el subsuelo. La emergencia económica le permitiría obviar muchos trámites para explotar esos recursos de la manera más rápida y efectiva, siendo siempre amigables con el medio ambiente.
Enderezar la caja significa que se podrá bajar la gasolina, se podrán bajar los impuestos (declarando el 4×1000, un impuesto “repelente y desagradable”, como un enemigo a liquidar) y se podrán resolver los déficits críticos.
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La gestión: achicar, liquidar y asegurar la inversión
A diferencia de cómo se anuncia normalmente la emergencia económica (que se asocia a impuestos), Abelardo la usaría con tres propósitos esenciales que buscan achicar el Estado y garantizar la eficiencia.
La emergencia “económica me permite recortar el Estado, achicar el Estado para hacerlo más efectivo, incluyendo la liquidación de entidades que no sirven y no funcionan”, manifestó el líder de Defensores de la Patria.
Le permitiría obviar muchos trámites y no hacer licitaciones por el momento de la emergencia, convocando directamente a multinacionales y empresas importantes para dinamizar la economía.
El éxito de la emergencia económica, y el país en general, dependerá de darle seguridad a la inversión, lo que implica garantizar seguridad física y jurídica. Con estos dos pilares restaurados, el país “se va a llenar de empresas extranjeras” que querrán invertir.
La mejor reforma tributaria para Colombia sería, de hecho, la caída del régimen de Venezuela, que dispararía las exportaciones colombianas. Pero si esa “mano de hierro” no llega desde afuera, la herramienta constitucional de la emergencia económica será el mecanismo de contingencia para sanear la economía con apego a la Constitución y la ley.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.
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