El verdadero sueño no es el americano: es el colombiano

Para Abelardo De La Espriella, líder natural de Defensores de la Patria, emprender en Colombia es un acto de heroísmo. En un país lleno de trabas, impuestos y burocracia, crear empresa es una prueba de carácter, valentía y amor por la nación.

Hacer empresa, un desafío patriótico

“En Colombia no es fácil hacer empresa porque todo está diseñado para que el empresario no pueda trabajar”, advirtió De La Espriella. Su diagnóstico es claro: el exceso de leyes, la maraña de regulaciones y la falta de justicia son el principal freno al desarrollo nacional.

Su propuesta es contundente: eliminar la mitad de las leyes, simplificar la regulación y reducir la intervención del Estado en la actividad productiva. “Entre menos intervenga el Estado en la economía, más exitosos serán los empresarios”, afirma. Para él, un país próspero no se construye con controles, sino con confianza y libertad económica.

El precandidato presidencial insiste en un principio básico que muchos gobiernos olvidan: el Estado no genera riqueza; crea las condiciones para que los empresarios la produzcan.

“Cuando el empresario triunfa, triunfa Colombia”, sostiene. Porque de esa riqueza, transformada en impuestos, se financian los programas sociales y se cierra la brecha que divide al país. Pero hacer empresa hoy es un viacrucis. “Hacer empresa en Colombia es una pesadilla”, repite con la autoridad de quien ha construido su éxito desde la iniciativa privada.

El sueño colombiano

Mientras muchos miran hacia el norte persiguiendo el llamado sueño americano, Abelardo plantea una reflexión contracorriente: “El sueño americano está sobrevalorado; el sueño verdaderamente bravo es el colombiano”.

Y lo explica con ejemplos reales: compatriotas que empezaron con una carretilla en un mercado y terminaron construyendo conglomerados de miles de millones de dólares.
“Eso tiene más mérito, porque aquí no hay garantías, no hay seguridad, no hay reglas claras. Y aun así, la gente sale adelante”.

Para De La Espriella, esos empresarios anónimos son los verdaderos héroes nacionales. Representan la esencia del carácter colombiano: resiliente, trabajador y profundamente patriota.

Reducir la carga regulatoria, devolver la seguridad jurídica y premiar el mérito son, para él, las claves para liberar el potencial de millones de colombianos. Porque cuando el trabajo florece, florece la patria.

“El verdadero sueño no se cumple en otro país. Se construye aquí, con sudor, disciplina y amor por Colombia”.

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