Noviembre 25, 2025. 05:42 p.m.
En el agitado panorama político actual, los símbolos emergen no siempre de las mesas de estrategia, sino del sentir popular. Para el precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, la figura del ‘Tigre’ se ha convertido en el emblema de su campaña, una representación que nació espontáneamente en las redes sociales y en las calles, pero que guarda una profunda y sorprendente conexión histórica con el último gran líder que la Costa Caribe le entregó a Colombia: el expresidente Rafael Núñez.
El fenómeno del ‘Tigre’ no fue una invención de marketing. Según relata el propio precandidato, fue la gente quien empezó a identificarlo con este animal, señalando su carácter y determinación.
“La gente empezó a decir: ‘Ese es el tigre, ese es el tigre'”, recuerda De La Espriella, reconociendo que la comparación se convirtió en un éxito de campaña porque hacía muchísimos años que en Colombia no se asociaba a un aspirante presidencial con un animal de tal nivel de fuerza y jerarquía. Sin embargo, más allá del impacto mediático, esta denominación llevó al líder de Defensores de la Patria a un redescubrimiento histórico que valida su lucha y su origen.
La leyenda negra y el retorno del liderazgo costeño
Abelardo De La Espriella ha destacado una coincidencia que parece desafiar el azar: han pasado 131 años desde que Colombia tuvo su último presidente costeño, Rafael Núñez, el arquitecto de la Constitución de 1886 y una de las figuras más trascendentales de la República. Al reflexionar sobre este hecho, el precandidato retomó la lectura de una obra fundamental en su biblioteca: La leyenda negra de Núñez, del historiador Indalecio Liévano Aguirre.
Siguiendo la máxima de Jorge Luis Borges, quien decía que “solamente hay una cosa mejor que leer y es releer”, De La Espriella encontró en las páginas de Liévano un espejo de su propia realidad política. Al igual que le sucede a él hoy, Núñez fue objeto de una feroz campaña de desprestigio por parte de sus competidores y detractores. “Le inventaron todas las barbaridades habidas y por haber, como me las han inventado a mí”, señala el precandidato.
La historia revela que a Núñez no lo bajaban de “ladrón” o de “sátiro”, epítetos lanzados con la intención de destruir moralmente a quien proponía un cambio drástico en el orden nacional. Para De La Espriella, lejos de ser un motivo de desánimo, esta similitud es una señal de que transita el camino correcto. Si uno de los hombres más importantes de la historia de Colombia fue tratado con tal vileza, los ataques actuales contra el líder de Defensores de la Patria son, en perspectiva, la confirmación de que su propuesta representa una amenaza real para el statu quo.
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El ‘Tigre’ del Cabrero y el ‘Tigre’ de los Defensores
El hallazgo más revelador durante esta relectura fue el apodo con el que se conocía a Rafael Núñez en su época: ‘El Tigre del Cabrero’. Este sobrenombre surgía del hecho de que Núñez, en un acto de independencia y arraigo, despachaba los asuntos de Estado desde su residencia en el barrio El Cabrero, en Cartagena, y no desde las frías oficinas bogotanas.
“Costeño, vilipendiado y atacado, hoy recordado por la historia como uno de los hombres y presidentes más importantes de Colombia”, reflexiona De La Espriella. La coincidencia es absoluta: dos líderes de la costa, ambos enfrentados a las élites centrales, ambos vilipendiados por sus opositores y ambos identificados popularmente con la figura del tigre.
Para el precandidato presidencial, el tigre no es solo un animal; es un arquetipo de liderazgo necesario para los tiempos de crisis. “El tigre es fuerte, el tigre es decidido, el tigre defiende y lo hace bien, y cuando ataca es mortal”, explica De La Espriella. Esta descripción encaja con la visión de país que propone: un gobierno con autoridad, capaz de defender a la ciudadanía con la “ardentía” necesaria y de restaurar el orden republicano, tal como Núñez buscó la Regeneración en el siglo XIX.
La historia parece estar cerrando un ciclo de más de un siglo. El rugido que hoy se escucha desde la costa no es solo una campaña electoral, sino el eco de una tradición de liderazgo fuerte y decidido que busca, una vez más, sacar a Colombia de la incertidumbre.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.