El patriotismo no se declama, se siente: Abelardo de la Espriella redefine el amor por Colombia como un compromiso real, no como un discurso vacío

“¿Cómo se hace política cuando nadie cree en la política?”, la pregunta resuena en la conversación entre Abelardo De La Espriella y Farid Naffah. Su respuesta resume el espíritu como líder natural de Defensores de la Patriahablándole a la gente con la verdad y amando a Colombia con el corazón y la razón.

Hablar con la verdad, no con promesas

En tiempos de desconfianza y descreimiento, De La Espriella propone volver a lo esencial: decir la verdad: “No voy a prometer nada que no se pueda cumplir”, afirma, dejando claro que la política no debe ser teatro, sino gestión. Para el precandidato, los grandes cambios no requieren millones, sino voluntad política y capacidad de resolver.

“Todo lo que he dicho se puede resolver”, insiste, recordando que la credibilidad nace de la coherencia, no del populismo.

Yo tengo un encoñe con Colombia, y se llama patriotismo”. Así describe De la Espriella su vínculo con la nación: un amor que no se puede apagar, que se respira y se sueña. Ese sentimiento, dice, no se declama, se siente. 

Su forma de hacer política parte de ahí: del amor auténtico por la patria y del valor de decir las cosas sin maquillaje.

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