El deseo de Abelardo De La Espriella: que sus nietos lo recuerden como su inspiración

En medio de una conversación íntima

 

Abelardo De La Espriella, candidato a la Presidencia de la República por el movimiento ciudadano Defensores de la Patria, es un hombre sensible que sin ningún complejo deja ver su faceta más emocional: la de hombre que sueña con prolongar la vida más allá de su existencia. 

“El rol de un abuelo es fundamental”, dijo en una conversación íntima en la que explicó que no solo ha pensado en sus hijos, sino aún más en los hijos de ellos; en esa generación futura que heredará no solo un apellido, sino una historia. 

Para De La Espriella, los nietos no son solo la continuidad familiar, sino la oportunidad de transmitir un legado que inspire y sirva de ejemplo.

Con orgullo anticipa el momento en que sus nietos abran un libro, vean un video o escuchen sobre su trayectoria y digan: “Nuestro abuelo transformó a Colombia con decisión, carácter y ardentía. Fue presidente, fue un líder que nos inspira”. Ese, dice, es el verdadero propósito de su vida pública, dejar huellas que no se borren con el tiempo, sino que iluminen a quienes vienen detrás de él.

Pero el líder de Defensores de la Patria va más allá de lo personal. Para él, el legado no puede limitarse a una familia; debe extenderse a toda una nación. “Yo soy un hombre de símbolos y de legados. Lo que quiero dejarle no es solo a mis hijos y nietos, sino también a los hijos de todos los colombianos. Un legado de amor por la Patria, de principios claros y de defensa de lo que realmente importa: la familia”, aseguró.

Ese énfasis en la familia como núcleo irrenunciable se entrelaza con su visión política y social. De La Espriella cree que un país sólo puede reconstruirse si se parte de valores sólidos que se transmiten de generación en generación, como el respeto, el arraigo y la disciplina.

En un país marcado por la incertidumbre, la inseguridad y la corrupción, su apuesta se presenta como un mensaje esperanzador: construir una Colombia donde los nietos no solo hereden un apellido, sino un futuro digno.

De La Espriella se define como un hombre de batallas, pero también de símbolos. Su deseo de ser inspiración para sus nietos trasciende lo personal y se convierte en una declaración de principios: no busca un recuerdo vacío, sino un legado vivo que convoque a las próximas generaciones a defender la Patria. En sus palabras, hay una convicción clara: la política no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para dejar a los hijos y a los nietos un país mejor del que recibimos.

¡Firmes por la Patria!

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