El precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, ha confrontado las críticas que lo catalogan como un “extremo” político, argumentando que su plataforma se basa en la “extrema coherencia” y el “sentido común”.
El precandidato denuncia que quienes promueven la idea del extremismo son aquellos interesados en que las cosas sigan “como están o peor”, mediante figuras políticas clientelistas. Él, en cambio, defiende valores que, en su visión, fueron arrebatados sin que la sociedad se diera cuenta.
El sentido común
Para refutar el calificativo de “extremo”, el líder de Defensores de la Patria ha insistido en que su agenda es, en realidad, “lo lógico” y “lo razonable”. Caer “con mano de hierro a los bandidos” y defender a la Fuerza Pública. Defender la propiedad privada y la economía libre de mercado, así como a los empresarios y la iniciativa privada.
Defender la familia como núcleo fundamental y la necesidad de cerrar la brecha social que genera hambre y pobreza. Defender la creencia en Dios y oponerse a la “batalla cultural” que pretende adoctrinar a los niños con ideologías en las aulas de clase.
La perversión de los valores
El precandidato presidencial señala que la sociedad llegó a creer que el abandono de estos principios era lo normal, mientras que defenderlos se convirtió en un extremo.
“Nos arrebataron todos los valores sin darnos cuentas. Llegamos a creer que eso que nos proponían era bueno cuando en realidad nos quitaron la esencia de lo que es el alma de la colombianidad”, señaló el abogado.
De La Espriella se describe como el individuo “que tiene la familia funcional, que no tiene adicciones, que nunca ha probado la droga, que ha hecho empresa, que le paga a sus empleados, que ha sido correcto en su proceder” y se pregunta si estas características son, en verdad, el “extremo”.
El éxito de la campaña, según De La Espriella, radica en haber logrado que la gente entienda que defender esos valores “no es extremismo, es lo lógico”.
Únete a Defensores de la Patria y acompaña a quienes creen en el trabajo, la disciplina y la actitud frente a la vida como la base del cambio real para Colombia.