Noviembre 21, 2025. 02:59 p.m. Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, el debate sobre las tarifas de energía y el riesgo de un posible apagón no puede ser postergado ni minimizado. Según ha expresado, esta es una de las crisis más sentidas por millones de colombianos, especialmente en la región Caribe, donde el costo del servicio eléctrico se ha convertido en un peso insoportable para las familias y los pequeños negocios. Allí, recuerda, “el aire acondicionado no es un lujo, es una necesidad”.
De La Espriella sostiene que el problema no es técnico, sino político. Insiste en que durante años ha faltado voluntad real para enfrentar una situación que castiga de manera desproporcionada al Caribe colombiano. Según él, esta inacción ha perpetuado desigualdades que profundizan la brecha entre regiones y generan desesperanza en una población que siente que nadie la defiende.
Mientras tanto, el país enfrenta un riesgo inminente: un apagón nacional que, en sus palabras, “está a la vuelta de la esquina”. Asegura que el déficit energético no es producto del azar, sino de decisiones equivocadas, bloqueos institucionales y la parálisis administrativa en el sector. En su análisis, el gobierno actual se ha atravesado a los proyectos de generación durante los últimos años, dejando en suspenso iniciativas clave que hubieran garantizado la seguridad energética.
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Tarifas justas, subsidios focalizados y una política energética estable
De La Espriella afirma que como presidente asumiría una responsabilidad personal frente al Caribe colombiano. Sabe que las familias han visto crecer sus facturas mientras la infraestructura envejece, y por eso se compromete a buscar un equilibrio tarifario que sea justo para todos los colombianos.
No plantea soluciones improvisadas, sino revisiones técnicas que permitan subsidiar a los hogares más vulnerables sin desfinanciar el sistema. Asegura que es posible diseñar una fórmula que respete el principio de equidad entre regiones y que reduzca las distorsiones históricas que afectan al norte del país.
Para él, este ajuste requiere un enfoque integral: estabilidad en la regulación, transparencia en los costos de generación y distribución, y un compromiso real del Estado con la eficiencia y la modernización del sistema. También resalta que el país está “sobrediagnosticado”, y que los debates técnicos ya están dados; lo que falta es carácter para actuar.
De La Espriella asegura, además, que Colombia debe fortalecer su capacidad de producción energética como herramienta para aliviar los costos al consumidor. Critica que el país haya reducido su competitividad en hidrocarburos y gas al frenar proyectos estratégicos, lo que ha incrementado la dependencia de importaciones y presionado las tarifas al alza. En su visión, recuperar la soberanía energética es clave para proteger el bolsillo de los colombianos.
Sobre las medidas urgentes, señala que el próximo gobierno tendrá que asumir la crisis de forma inmediata, sin aplazar decisiones. Denuncia que se ha intentado trasladar el costo político del apagón al gobierno entrante, y por eso considera indispensable comunicar al país la gravedad del problema y actuar con anticipación.
Su llamado es a construir una política seria, técnica y sostenida en el tiempo, que priorice las necesidades de la población y garantice el suministro de energía como un derecho esencial para el desarrollo.
En ese sentido, su propuesta busca equilibrar justicia social, eficiencia económica y responsabilidad fiscal. Para él, no es aceptable que las familias sigan soportando tarifas impagables mientras la planificación energética permanece detenida o sometida a vaivenes políticos.
“Quienes creen en una Colombia que funcione, que proteja a sus ciudadanos y que planifique con responsabilidad, están llamados a unirse a Defensores de la Patria para avanzar juntos en la recuperación de nuestra República”.