La miseria y el hambre extrema son una vergüenza nacional que no deben permitir el descanso de la conciencia colectiva. El precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, ha hecho de la liberación del pueblo colombiano del hambre su principal preocupación, al punto de nombrar a su programa social ‘Matemos el Hambre’.
El precandidato subraya la gravedad de la situación: “Colombia tiene 12 millones de personas que se van a la cama con una sola mala comida”. Una realidad tan cruda que, en barrios de Barranquilla, “hay gente que cocina papel periódico y eso es lo que come”.
La ecuación para matar el hambre
El programa no se basa en dádivas, sino en una alianza estratégica entre el Estado y el sector privado, bajo el principio de que para ayudar a los más vulnerables “tengo que apoyar y darle garantía a los empresarios que son los que crean la riqueza”.
Inspirado en su propia iniciativa durante la pandemia, el plan es sentar a los empresarios (“los cacaos”) de cada departamento y pedirles que ayuden a “matar el hambre” en su región, con un mapa del hambre y un censo previo como guía.
Los empresarios deberán comprar los productos a los campesinos del departamento, activando así la economía local y evitando que los productos se pierdan.
A cambio de su compromiso social, el Estado les “va a rebajar el impuesto a la renta” y les dará una tabla de puntuación para que tengan “prelación directa o indirectamente en la contratación con el Estado”.
La comida se repartirá con el apoyo logístico de la Fuerza Pública en los barrios y pueblos más deprimidos.
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Compromiso con la tierra productiva
El líder de Defensores de la Patria también busca transformar la forma en que se usa la tierra, aprovechando la generosidad del territorio colombiano.
El precandidato presidencial cuestiona que, con esta “tierra bendita”, solo se cultive el “9 % de la tierra que está en capacidad de ser cultivada”, mientras el resto está “abandonada haciendo nada y produciendo nada, monte y maleza”.
Se buscará que los empresarios con grandes extensiones de tierra que no usan “presten esas 500 hectáreas al Estado para cultivar”, combatiendo la improductividad y la coca al mismo tiempo.
El programa es una prueba de que la “voluntad” y las estrategias del sector privado pueden resolver problemas sociales que la política tradicional no ha podido solucionar.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.