Noviembre 3, 2025. 01:41 p.m. La seguridad se erige como el pilar fundamental e innegociable de la visión de país del precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella. Para el abogado y líder político, la incapacidad de la ciudadanía para moverse libremente sin temor no es solo un indicador de desorden público, sino el principal obstáculo para el desarrollo social y económico de Colombia.
De La Espriella ha manifestado que su misión esencial es restaurar la tranquilidad en las calles, un anhelo que, en sus propias palabras, es el único camino hacia un futuro de prosperidad y justicia social.
El líder de Defensores de la Patria utiliza una metáfora potente y dolorosa para describir la actual situación de encierro que viven las familias colombianas: “Hoy todas las casas tienen reja en Colombia. Estamos presos, estamos secuestrados en nuestras propias ciudades”.
Recuerda con nostalgia una época no muy lejana en ciudades como Barranquilla, Montería o Cali donde la gente se sentaba en las terrazas a conversar y la confianza vecinal permitía abrir la puerta a un desconocido para darle un vaso de agua. Su obsesión es clara: el día en que la gente no tenga miedo de que maten a su hijo por un celular o una bicicleta, habrá cumplido su principal misión, porque sin seguridad, sostiene, “no hay nada”.
El país alarmado: cifras de un deterioro histórico
El diagnóstico de Abelardo De La Espriella coincide con la realidad estadística que agobia a la nación. Según un informe reciente del diario El País, basado en la más reciente medición de la firma Invamer, el orden público se ha disparado como la principal preocupación de los colombianos. Más de un tercio de los encuestados (36 %) lo considera el peor problema del país, un nivel de alarma que no se registraba desde hace una década, antes de los acuerdos con las Farc.
El reporte citado por el diario el medio español refleja un pesimismo abrumador: el 89 % de los consultados considera que la inseguridad está empeorando, mientras que el 72 % opina que la política de ‘Paz Total’ del Gobierno de Gustavo Petro va por mal camino. Estas cifras desmienten la narrativa oficial de que “no hay un caos de violencia” y validan la urgencia de un cambio de rumbo.
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La ecuación virtuosa: Del orden a la inversión social
Para Abelardo De La Espriella, la seguridad es un concepto dual que debe funcionar como un engranaje perfecto: debe ser física y jurídica. La seguridad física es esencial para la integridad de las personas, pero la seguridad jurídica es el motor de la economía. “Si tú no das seguridad jurídica, ningún inversionista de aquí ni de afuera va a querer invertir porque un juez con una tutela le cambia las condiciones del contrato”, explica el precandidato.
Bajo esta premisa, De La Espriella plantea la “ecuación virtuosa” que regirá su visión de gobierno durante los próximos cuatro años:
- Seguridad integral: garantizar la protección de la vida y la estabilidad de las reglas de juego legales.
- Confianza inversionista: al existir seguridad se atrae el capital necesario para mover la economía.
- Generación de riqueza: el Estado no genera riqueza; la generan los empresarios. El deber del Estado es crear las condiciones para que la empresa privada prospere.
- Inversión social: con el pago de impuestos derivados de esa riqueza empresarial, el Estado obtiene los recursos para “cerrar esa brecha monstruosa social” y saldar la deuda histórica con los más pobres.
“Es una ecuación virtuosa. Si nosotros tenemos seguridad, vamos a tener prosperidad. Si tenemos prosperidad, vamos a tener futuro”, sentencia el líder. Su enfoque rechaza el populismo y abraza la responsabilidad fiscal y social: para ayudar a los compatriotas que tienen poco, es indispensable apoyar a quienes generan empleo y desarrollo.
El líder de Defensores de la Patria se resiste a aceptar que Colombia sea una causa perdida. Con seguridad, el país tiene “todo para ser el mejor país del mundo”, dotado de una biodiversidad envidiable y riquezas naturales. Su visión de grandeza incluye proyectos de infraestructura ambiciosos, como el dragado del río Magdalena desde Bocas de Ceniza hasta Barrancabermeja, lo que permitiría conectar el interior del país con el mar y, por ende, “conectados con el mundo”.
Con esta firme convicción en el potencial nacional, el precandidato presidencial reitera que su obsesión por la seguridad no es un fin en sí mismo, sino el medio indispensable para devolverle la esperanza y la grandeza a Colombia.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.