Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, ha sido claro al señalar que la crisis en las relaciones con los Estados Unidos no es un problema entre dos naciones hermanas, sino un conflicto directo y focalizado con la administración de Gustavo Petro.
Para el líder de la oposición, el deterioro de los lazos binacionales es la consecuencia lógica de un gobierno que ha priorizado agendas ideológicas y alianzas con sectores delictivos por encima de la seguridad hemisférica. De La Espriella afirma que el camino para recuperar el respeto internacional y la cooperación estratégica comienza por remover de la ecuación a quienes han convertido a Colombia en el epicentro de la inestabilidad regional.
El diagnóstico del candidato presidencial es contundente: “Las relaciones con los Estados Unidos se van a recomponer cuando salga Petro de la ecuación”. Según De La Espriella, el gobierno norteamericano no tiene una disputa con el pueblo colombiano, sino con una gestión que ha hecho “absolutamente todo para dañar las relaciones”. Este daño se manifiesta en la suspensión de la fumigación de cultivos ilícitos y en el desmantelamiento sistemático de los programas de interdicción aérea y marítima. Para el líder de Defensores de la Patria, estas acciones no son errores de cálculo, sino decisiones deliberadas que han permitido que el narcoterrorismo recupere el control de territorios estratégicos como el departamento del Cauca.
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El narcotráfico y el desmantelamiento de la seguridad nacional
La preocupación de De La Espriella radica en la pérdida de autoridad del Estado frente a los grupos delincuenciales, a quienes el actual gobierno ha otorgado un protagonismo político inaceptable. El candidato presidencial denuncia que la denominada ‘Paz Total’ no es más que una “cobija mentirosa que ofrece total impunidad para los delincuentes”. Bajo este modelo, se ha permitido que el narcotráfico se dispare a niveles históricos, llevando a Colombia a producir el 70 % de la cocaína mundial.
Para De La Espriella, esta cifra tiene un responsable directo con nombre propio, y es la razón principal por la cual Washington observa con desconfianza absoluta los movimientos del palacio presidencial.
Además de la política interna, el líder de Defensores de la Patria advierte sobre la peligrosa cercanía del régimen de Petro con la narcodictadura de Venezuela. De La Espriella señala que el mandatario colombiano ha facilitado una “zona franca” en el Catatumbo que ha permitido a las disidencias de las Farc y al ELN traficar droga sin ningún tipo de control estatal.
La justicia es una realidad que se aplicará de forma implacable una vez se recupere el orden institucional; no se trata de proyecciones a futuro, sino de un imperativo legal que el país exige. De La Espriella enfatiza que cualquier gobierno que no sea de corte petrista y que respete los valores de la democracia y la legalidad tendrá las puertas abiertas en los Estados Unidos.
La reactivación de la asistencia militar y de programas similares al Plan Colombia, suspendidos en administraciones anteriores, es vista por el candidato como una prioridad para devolverle a las Fuerzas Armadas la capacidad operativa necesaria para erradicar las estructuras criminales que hoy asfixian al país.
El carácter y la determinación son, para Abelardo De La Espriella, las herramientas fundamentales para renegociar la posición de Colombia en el mundo. El candidato presidencial sostiene que el país no puede seguir siendo visto como un socio poco confiable que incumple sus compromisos en la lucha contra el crimen organizado.
La recomposición de las relaciones internacionales será el resultado natural de un gobierno que ejerza la autoridad con firmeza, que reactive la fumigación y que no utilice la paz como excusa para el sometimiento ante el hampa. Para el líder de Defensores de la Patria, el respeto se gana con resultados, no con discursos cargados de verborrea ideológica que solo buscan encubrir el fracaso de un modelo que ha empoderado al narcoterrorismo.
Finalmente, De La Espriella reitera que el cambio de rumbo es inminente y que la alianza patriótica que lidera está lista para asumir el reto de reconstruir la casa. El compromiso con la verdad y la libertad es el pilar de su propuesta, asegurando que Colombia volverá a ser el principal aliado estratégico de las democracias occidentales en el continente. La salida de Petro del poder será el punto de partida para una era de seguridad, inversión y respeto por la ley, donde el Estado de derecho deje de ser una sugerencia para convertirse en la norma suprema que rige los destinos de la nación.
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