Febrero 17, 2026. 11:27 a.m. En el marco de su propuesta para devolverle la seguridad y la tranquilidad al pueblo colombiano, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, planteó un debate necesario y sin tabúes sobre el derecho a la legítima defensa. Con la seriedad que exige el estado de zozobra en el que viven millones de ciudadanos, el jurista y empresario defendió la necesidad de permitir el porte legal de armas a quienes demuestren idoneidad física y mental.
Para De La Espriella, el actual desequilibrio de fuerzas entre la delincuencia armada y la ciudadanía desprotegida no solo es una injusticia jurídica, sino un error estratégico que facilita el accionar de los criminales en las ciudades y carreteras del país.
Una gran porción de los crímenes cometidos con armas de fuego en Colombia involucran armamento ilegal, mientras que una minoría corresponde a armas amparadas por salvoconductos.
De La Espriella sostiene que desarmar a la gente decente no reduce el crimen, sino que deja el camino libre a los bandidos que, por definición, no respetan la ley ni las restricciones administrativas. La seguridad no se logra prohibiendo el derecho a defenderse, sino ejerciendo un control riguroso sobre quién tiene la capacidad de portar un arma.
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El efecto disuasivo como complemento de la fuerza pública
La propuesta de De La Espriella no busca el caos, sino el orden. El candidato presidencial explica que el porte legal de armas cumple una función fundamental: la disuasión. Cuando el delincuente sabe que su víctima potencial, ya sea un camionero en la vía, un comensal en un restaurante o un padre de familia en su hogar, puede estar armado y capacitado para responder, el riesgo del acto criminal aumenta significativamente.
“Una ciudadanía decente armada es complemento de la seguridad con la fuerza pública“. En su visión, el Estado debe reconocer que no puede tener un policía en cada esquina y que el ciudadano tiene el derecho natural a proteger su vida y su patrimonio frente a la agresión inminente.
Para garantizar que esta medida fortalezca el bien común, el líder de la ‘manada nacional’ propone requisitos estrictos de idoneidad. El acceso a un arma debe estar condicionado a pruebas psicológicas y físicas rigurosas que certifiquen que el portador tiene el carácter y la destreza necesarios.
El propio De La Espriella pone su ejemplo personal como prueba de que la tenencia responsable no conduce a la violencia: “Yo, por ejemplo, he portado armas desde que tengo 20 años. Me di puño en la universidad, en la calle, y nunca encañoné a nadie, nunca saqué un arma, ni le hice un tiro a nadie”. Esta distinción es clave: el arma es una herramienta de protección, y el factor determinante es la responsabilidad de quien la empuña.
El candidato también utiliza una analogía poderosa para desmontar el prejuicio contra los objetos: un lapicero puede ser usado para escribir grandes obras o para causar daño físico. La diferencia radica en la voluntad del individuo, no en la herramienta.
De igual forma, el porte legal de armas bajo su gobierno estará enfocado en empoderar a la “gente de bien”, aquellos ciudadanos que respetan las normas y que hoy se sienten acorralados por el fleteo, la extorsión y el atraco. Esta política se complementará con su plan social de responsabilidad ciudadana, vinculando la propiedad privada y la estabilidad familiar como factores que disminuyen la violencia estructural en la sociedad colombiana.
Finalmente, Abelardo De La Espriella reafirma que su compromiso es con la protección de los inocentes. En su modelo de ‘Nación Milagro’, la justicia y la seguridad caminan de la mano de un Estado que confía en sus ciudadanos honestos.
Al otorgar el derecho al porte legal a personas idóneas, se envía un mensaje claro al hampa: el tiempo de la ciudadanía indefensa ha terminado. Bajo el mando del Tigre, la ley será el escudo de los trabajadores y el terror de los bandidos. El objetivo es recuperar el respeto por la vida a través de un sistema que valore la prevención y el coraje de defender lo que con tanto esfuerzo se ha construido.
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La recuperación de Colombia demanda ciudadanos que no tengan miedo de defender su libertad y su seguridad. Si estás cansado de que los delincuentes tengan todas las garantías mientras la gente honesta vive con miedo, te invitamos a sumarte al movimiento Defensores de la Patria. Respalda la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella para instaurar un gobierno de orden, carácter y respeto por el derecho a la legítima defensa. ¡Es el momento de estar firmes por la patria y proteger nuestro futuro con la determinación del tigre! ¡Inscríbete hoy mismo y se parte de la manada nacional que devolverá la grandeza a nuestra nación!