Febrero 19, 2026. 02:35 p.m. En el actual proceso de reconstrucción nacional que lidera Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, el fortalecimiento de la fuerza pública se erige como un pilar fundamental e inamovible.
Con la seriedad que demanda el momento histórico que atraviesa Colombia, De La Espriella ha sido enfático en señalar que la Policía Nacional es una institución noble que, a pesar de los ataques sistemáticos y la estigmatización, continúa siendo el primer escudo de la democracia. Para el líder de la manada nacional, recuperar la seguridad no solo pasa por la operatividad, sino por restaurar la dignidad y el prestigio de quienes portan el uniforme, otorgándoles el respaldo político que por años les ha sido esquivo.
De La Espriella plantea una reflexión profunda dirigida especialmente a las nuevas generaciones, quienes a menudo son víctimas de narrativas que buscan deslegitimar a la autoridad. Para el candidato presidencial, generalizar el comportamiento de unos pocos para juzgar a toda una institución es un error lógico y una injusticia social.
El jurista utiliza una analogía poderosa: creer que toda la Policía es mala por algunas “manzanas podridas” equivale a aceptar el estigma que sufren los colombianos en el exterior cuando se les asocia erróneamente con el narcotráfico o figuras delictivas del pasado. “Equivale a lo mismo, pensar que la policía es toda mala por tres, cuatro, diez o veinte manzanas podridas”. La institución, en su esencia, realiza una labor sacrificada que merece el reconocimiento de todo el país.
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Dignificación y liderazgo: el camino hacia una fuerza con moral
Uno de los puntos más críticos en la visión de De La Espriella es la precaria remuneración de los uniformados. La ‘Nación Milagro’ que propone el líder de Defensores de la Patria no puede construirse sobre la base de servidores públicos mal pagados. El candidato ha denunciado la abismal brecha salarial que existe entre un policía colombiano y uno de países desarrollados.
Mientras que en Estados Unidos un oficial puede percibir ingresos equivalentes a 500 millones de pesos anuales, en Colombia la cifra es hasta diez veces menor. “Si nosotros no le mejoramos las condiciones laborales a nuestros héroes de la patria, no podemos hablar de absolutamente nada”. La seguridad integral requiere de hombres y mujeres motivados, con estabilidad económica y seguridad jurídica para actuar.
Sin embargo, el respaldo no es solo monetario; es, ante todo, moral. Abelardo De La Espriella se proyecta como un comandante en jefe que no dejará solos a sus hombres en el cumplimiento del deber. Para el líder de la manada, el mando requiere una combinación de facultades que él está dispuesto a poner al servicio de Colombia. La visión de liderazgo que defiende implica tener la sabiduría de un filósofo para comprender la ley, las virtudes de un hombre de fe profunda para actuar con ética y la fuerza de un guerrero para enfrentar las amenazas que acechan a la libertad. “Yo voy a ser un comandante en jefe que le dé moral a nuestra fuerza pública“. El ejemplo desde la cúspide del poder es lo que, según el candidato, inspirará nuevamente el respeto ciudadano.
El llamado a los jóvenes es, por tanto, un llamado a la sensatez. El voto de confianza que De La Espriella solicita para la Policía Nacional es un acto de patriotismo que busca romper con la polarización y el odio infundado. La juventud debe entender que, sin una fuerza pública sólida y respetada, no hay posibilidad de orden ni de progreso económico.
La labor inmejorable que realizan los policías en cada barrio y vereda del país es lo que permite que el resto de la sociedad pueda ejercer sus derechos. Con el respaldo del gobierno y una ciudadanía que valore el sacrificio de sus uniformados, Colombia podrá retomar el camino de la grandeza que se merece.
De La Espriella reafirma que bajo su dirección no habrá espacio para la ambigüedad en el trato a la fuerza pública. El respaldo será total, la exigencia de excelencia será máxima y el compromiso con su bienestar será una prioridad de Estado. La Policía Nacional, como institución centenaria, es patrimonio de todos los colombianos y su fortalecimiento es la garantía de que la ley volverá a imperar en todo el territorio.
La ‘manada del tigre’ reconoce en cada policía a un aliado fundamental para la defensa de la patria y la construcción de un futuro donde la autoridad sea sinónimo de justicia y tranquilidad para las familias de bien.
Únete a Defensores de la Patria
La seguridad y la dignidad de nuestra fuerza pública son la base sobre la cual levantaremos la Nación Milagro. Si crees que nuestros policías merecen un gobierno que los respalde con determinación y que trabaje por mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias, tu lugar es con nosotros. Te invitamos a sumarte al movimiento Defensores de la Patria y a apoyar la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella. Es el momento de devolverle el orgullo a quienes nos cuidan y de votar con la convicción de que el orden es el primer paso hacia la libertad. ¡Únete a la victoria y defendamos juntos a nuestros héroes con la fuerza del tigre! ¡Inscríbete hoy mismo y haz parte del cambio real!