De La Espriella: la corrupción impera por falta de sanción social

Diciembre 9, 2025. 12:48 p.m. Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, la crisis de corrupción que carcome los cimientos de Colombia no se explica únicamente por la debilidad de las leyes o la ineficacia de los entes de control, sino por un factor mucho más profundo y preocupante: la ausencia de sanción social.

En su diagnóstico de la realidad nacional, el abogado y líder político sostiene que la sociedad ha perdido la capacidad de repudiar moralmente al corrupto, permitiendo que quienes desfalcan el erario caminen tranquilos por las calles, asistan a eventos sociales y reciban pleitesía, en lugar del rechazo que merecen.

Esta falta de castigo moral es el síntoma inequívoco de una crisis de valores. De La Espriella plantea una paradoja dolorosa, pero necesaria para entender la magnitud del daño: aunque existen “delincuentes de delincuentes”, el político ladrón es, probablemente, más nocivo para el tejido social que otros criminales de alto perfil. “El político ladrón le mete mano directa a la salud de la gente que más lo necesita, a la educación de los niños pobres. Esa vaina es un crimen”, sentencia con indignación. Mientras el narcotraficante genera violencia, el corrupto condena al subdesarrollo y a la muerte silenciosa a millones de ciudadanos al privarlos de los recursos básicos para su subsistencia.

Un ejemplo de ello lo vieron los colombianos con los casos de los legisladores Iván Name y Andrés Calle, involucrados en el marco del mayor escándalo de corrupción que sacude al gobierno del presidente Gustavo Petro. Los congresistas, expresidentes del Senado y de la Cámara de Representantes respectivamente, son acusados de los delitos de cohecho y peculado por presuntamente haber recibido sobornos cercanos al millón de dólares provenientes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), fondos que originalmente estaban destinados a atender urgencias climáticas en regiones vulnerables como La Guajira.

Ante la gravedad de estos delitos, el precandidato presidencial no duda en proponer medidas drásticas. Su propuesta de Estado se enmarca en la legalidad constitucional, abogando por la instauración de la cadena perpetua para la corrupción. “Si le quitas el presupuesto al lado y no puede robar más, ahí puede aplicar eso que tanto les preocupa a nuestros colegas abogados de la resocialización”, afirma. El mensaje debe ser contundente: quien traiciona la confianza pública debe quedar excluido de ella para siempre.

También te puede interesar: De La Espriella: un candidato único frente al “heredero político de Petro, Iván Cepeda”

Educación estoica: el antídoto contra la crisis moral

Sin embargo, el castigo es solo una parte de la solución. Para Abelardo De La Espriella, la verdadera transformación de Colombia pasa por una revolución educativa que ataque la raíz del problema: la mentalidad. El líder de Defensores de la Patria identifica al sindicato de FECODE como un obstáculo estructural, calificándolo como un “cáncer” que mantiene secuestrados a la mayoría de los maestros honestos del país para servir a una “mafia pequeñita” que promueve ideologías divisivas en lugar de la excelencia académica.

La propuesta educativa de De La Espriella es disruptiva y humanista. Sugiere reemplazar contenidos abstractos y poco prácticos, como la estequiometría avanzada, que frustró a generaciones enteras sin utilidad en la vida diaria, por competencias que formen el carácter. 

“Yo sueño con la cátedra de estoicismo”, confiesa. Su visión es que un niño que lea las Meditaciones de Marco Aurelio y aprenda inteligencia emocional será un ciudadano incapaz de generar violencia. “Un tipo que aprenda sobre eso no va a llegar a la casa a pegarle a la mujer”, explica, y argumenta que el autocontrol es la base de la convivencia pacífica.

Esta reforma curricular incluye necesariamente el retorno de la educación cívica, las buenas costumbres y, fundamentalmente, devolver a Dios a las aulas. “Los problemas empezaron cuando sacamos a Dios de los salones de clase”, asegura el precandidato, defendiendo que la formación en valores cristianos es esencial para recuperar la brújula moral de la nación.

Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.

¡Firme por la Patria!

Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones