Marzo 3, 2026. 03:40 p.m. En un encuentro con habitantes del Tolima, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento ciudadano Defensores de la Patria, expuso su fórmula para acabar con el flagelo de las obras de infraestructura inconclusas que por décadas han afectado el desarrollo de las regiones. Con un enfoque práctico y alejado de las promesas incumplidas, De La Espriella propuso un sistema de seguimiento ciudadano y presidencial que garantice que cada proyecto se ejecute en los tiempos y términos acordados.
El candidato de Defensores de la Patria fue enfático al diagnosticar el problema. “Este departamento arrastra históricamente obras de infraestructura que están ahí pendientes. Vías, riesgos, equipamiento. La mala ejecución de todos esos proyectos eleva los costos logísticos y termina afectando el empleo en todos los sectores”, afirmó, generando resonancia entre los asistentes que han visto cómo los recursos se pierden sin que las obras se materialicen.
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La solución: transparencia y control efectivo
De La Espriella no se limitó a señalar el problema; presentó una solución concreta y verificable. “¿Cuáles son las soluciones para esa deuda histórica en materia de infraestructura? Un cronograma público con control del presidente y control ciudadano, con sanciones efectivas para los contratistas que no cumplan con los términos y con los tiempos”, explicó.
La propuesta implica que cada obra de infraestructura cuente con un cronograma detallado, accesible a todos los ciudadanos a través de plataformas digitales, donde se pueda monitorear en tiempo real el avance de los proyectos. El presidente, en su calidad de jefe de Estado, ejercería una supervisión directa, pero lo más innovador es la participación ciudadana como veedora permanente.
Pago por hitos verificables: se acabó la “recocha”
El candidato anunció un cambio radical en la forma de contratación y pago de obras públicas. “Aquí hay una instrucción del gobierno: le pagamos a los contratistas los hitos verificables. Cuando terminen, les pago; el que no, no va”, sentenció, dejando claro que su gobierno no tolerará los sobrecostos ni los retrasos injustificados.
Este modelo, que replica las prácticas del sector privado, busca eliminar la práctica perversa de anticipar recursos sin garantía de ejecución. “Conmigo se acabó la recocha en la infraestructura colombiana”, afirmó, al tiempo que envió un mensaje claro a contratistas y funcionarios.
Compromisos concretos con el Tolima
Durante su intervención, De La Espriella se refirió a obras específicas que requieren atención prioritaria en el departamento. Mencionó el saneamiento del acueducto, la construcción del nuevo edificio académico del instituto de Ibagué, una obra que cuenta con una asignación de casi $19.000 millones y que debe ser terminada, la necesidad de un aeropuerto, el fortalecimiento del museo municipal y la construcción de un reservorio de agua en Chicoral.
“Y no es una promesa, es un compromiso del tigre con el gran Tolima”, enfatizó, marcando distancia de los discursos vacíos que han caracterizado a la clase política tradicional.
Dragado del río Magdalena: la gran apuesta logística
Más allá de las obras locales, De La Espriella mantiene su compromiso con el dragado del río Magdalena como proyecto estratégico nacional. La iniciativa busca dragar el río desde Bocas de Ceniza hasta el kilómetro 280, 320 o incluso 380, para convertir a Barranquilla en el gran puerto de acopio y exportación de Colombia, reduciendo costos logísticos y dinamizando la economía.
Esta obra, que hace parte de su visión de recomposición del transporte nacional, se complementa con su propuesta de Colombia país de propietarios que busca que el 95 % de los colombianos tengan casa propia, no en guetos aislados, sino en sus propios barrios, manteniendo el arraigo social.
Financiamiento y seguridad: las bases para construir
Para garantizar los recursos necesarios, De La Espriella propone utilizar la emergencia económica como mecanismo constitucional para agilizar la explotación de recursos del subsuelo, destinando esos fondos a obras de infraestructura y salud sin necesidad de imponer más impuestos.
Sin embargo, el candidato advierte que ninguna obra es viable sin seguridad física. Por ello, su prioridad inicial será pacificar las vías y regiones, para que la inversión y la construcción puedan proceder sin amenazas de grupos criminales. “Si no hay seguridad, no hay confianza inversionista. Si no hay confianza inversionista, no hay inversión social. Y si no hay inversión social, no hay cohesión social”, explicó.
Un llamado a la acción
Consciente de que la transformación de la infraestructura requiere del compromiso y la vigilancia de todos los ciudadanos, Abelardo De La Espriella convoca a los colombianos a sumarse a este proyecto de control y transparencia. “Invitamos a todos los ciudadanos que están cansados de ver cómo las obras se quedan a medio hacer, cómo los recursos se pierden en contratos incumplidos, a unirse al movimiento ciudadano Defensores de la Patria. Juntos podemos construir la Patria Milagro que merecemos, con cronogramas públicos, control ciudadano y la certeza de que cada obra se termina en los tiempos acordados”. La oportunidad de acabar con la “recocha” en infraestructura está al alcance, pero requiere de un liderazgo con determinación para hacerlo realidad y de una ciudadanía dispuesta a vigilar.