Noviembre 18, 2025. 11:38 a.m. En medio de su ascenso político y del crecimiento de su movimiento ciudadano, el precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, reveló uno de los pilares discretos, pero decisivos de su proceso: los consejos constantes del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Lo que para muchos es una relación política, para él es una guía personal, una pedagogía diaria de disciplina, prudencia y responsabilidad pública. “Todos los días me da consejos. Todos los días hablo con él, en la mañana y en la noche”, expresó De La Espriella, quien asegura que la influencia de Uribe ha sido determinante para su madurez política y humana.
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Humildad, disciplina y lenguaje: las lecciones de un referente
El líder de Defensores de la Patria insiste en que el expresidente Uribe no solo le aconseja, sino que lo forma, lo invita a ser prudente, a evitar confrontaciones innecesarias y a mantener la serenidad, incluso bajo la presión de la vida pública. “Él me aconseja que cuide mucho el lenguaje, que no pelee con nadie, que no maltrate a nadie”, explica.
Del mismo modo advierte que asumir la candidatura exige una madurez distinta a la de su anterior etapa como abogado penalista.
De La Espriella reconoce que esa transición ha causado confusiones en quienes lo conocían exclusivamente como litigante, pero insiste en que el rigor del nuevo rol le exige un comportamiento distinto: “Si yo no entiendo eso, entonces no tengo las condiciones necesarias para sentarme en el solio de Bolívar y ser presidente de la República”.
En su relato, Uribe aparece no como un jefe político, sino como un guía espiritual e intelectual. “Es el hombre más humilde que he conocido”, afirma mientras explica que sus consejos provienen del afecto y del interés genuino por su crecimiento personal. Para él, Uribe es un ejemplo de virtud republicana: austero, perseverante, dedicado y, sobre todo, sabio.
El precandidato recuerda que con frecuencia Uribe lo reta a mejorar, a explicar mejor sus ideas y a perfeccionar su forma de comunicar. Según cuenta, cuando cree haber cumplido con su trabajo, el expresidente suele responderle: “Falta algo”. Ese “algo” es, para De La Espriella, una invitación a trabajar día a día, como si apenas tuviera “el 1 % en las encuestas”, a mantener la humildad y la determinación que caracterizaron al uribismo en sus inicios.
También dedica palabras a la anticipación política de su mentor: “Uribe se adelanta a las cosas. Es impresionante, es de las grandes ligas”. Esa capacidad, explica, se ha convertido en un mapa para entender los desafíos actuales de Colombia.
Aunque la relación entre ambos no se limita a conversaciones privadas, De La Espriella ha insistido en que fue Uribe quien avaló que aspirara a la Presidencia. Consultó su decisión, y recibió una respuesta firme: su candidatura aportaría a la democracia y contribuiría a construir una gran coalición republicana. Su inspiración, dice, es producto de esa confianza depositada.
Más allá de los diálogos personales, la herencia que más influyó en la visión del precandidato es la doctrina uribista. “Seguridad democrática, confianza inversionista e inversión social”; los emblemáticos “tres huevitos” constituyen la columna vertebral de su propio programa. Su propuesta consiste en “remasterizar” esa doctrina, adaptándola al presente con inteligencia artificial, modernización tecnológica, aumento del pie de fuerza y una institucionalidad fortalecida.
Con la misma claridad, De La Espriella ha contado que incluso llegó a proponerle a Uribe ser su fórmula vicepresidencial. Aunque el expresidente no aceptó “porque quiere dar paso a nuevos liderazgos”, para él ese gesto es evidencia del respeto y la deferencia que le tiene.
En su trayectoria política emergente, Abelardo De La Espriella presenta a Uribe como un maestro, un referente de carácter y un símbolo de coherencia republicana. Y asegura que su proyecto presidencial recoge esa tradición, pero con un sello propio: disciplina, responsabilidad y visión estratégica para reconstruir el país desde la institucionalidad.
“Sus consejos vienen del afecto. Él lo aconseja a uno muy bien”, concluye el precandidato, reafirmando que su amistad y diálogo con Uribe es un motor que impulsa su determinación hacia 2026.
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