Del discurso a la acción: De La Espriella propone comprarle al campesino, no al intermediario

Colombia no saldrá del hambre ni de la desigualdad mientras el campo siga siendo tratado como una anécdota rural. Abelardo De La Espriella lo entendió y lo abordó durante la pandemia, cuando el país entero se detuvo y él decidió moverse: creó Cosecha Solidaria, un programa que compraba directamente a campesinos sus productos, evitando la ruina de cientos de familias.

El resultado fue contundente: 3800 familias beneficiadas y 850 toneladas de comida adquiridas y distribuidas en Antioquia, Sucre, Córdoba, Boyacá, La Guajira, Cesar y Cundinamarca. No fue asistencialismo: fue activación económica. Al campesino se le pagó lo justo, se movió la producción, se evitó el desperdicio y se alimentaron miles de hogares.

Una política pública que nace del sentido común

De La Espriella plantea llevar esa experiencia al gobierno: comprar directamente a los productores rurales, incentivar la agroindustria local y conectar empresarios con campesinos, eliminando la burocracia y los intermediarios. Su visión no es regalar comida, sino activar el ciclo productivo desde la raíz.

Cada departamento tendría una alianza entre el Estado, el empresariado local y la Fuerza Pública. Los grandes empresarios serían aliados en la lucha contra el hambre: invertirían comprando productos a campesinos locales, a cambio de incentivos tributarios y prioridad en la contratación estatal.

El plan incluye crear un “mapa del hambre” para identificar las zonas más críticas, con apoyo del DANE y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. En esos territorios se destinarían los alimentos adquiridos directamente del productor, garantizando una redistribución eficiente y justa.

Para el líder de Defensores de la Patria, Colombia necesita menos discursos y más gestión empresarial. En sus palabras, “el país requiere más empresarios en la política y menos políticos”. Y es que solo quien ha producido, pagado nómina y generado empleo entiende el valor real del trabajo.

El modelo que propone el precandidato presidencial, es una mezcla de humanidad con eficiencia: una alianza nacional entre el sector productivo, el Estado y la sociedad civil para activar el campo, incentivar la producción nacional y devolverle dignidad al campesino colombiano.


Para De La Espriella, eso es un crimen económico y moral: “Con esta tierra bendita, no puede haber hambre”.

 

El campo no necesita discursos: necesita compradores. Y el próximo gobierno del Tigre se propone ser el primero que le compre directamente al campesino, devolviéndole al trabajo rural su lugar en la economía y en el corazón de la Patria.

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