Como Cincinato: De La Espriella reivindica el poder como servicio y no como ambición

03 de marzo 2026

En entrevista con El Colombiano, el candidato presidencial Abelardo De La Espriella volvió a recurrir a una figura clásica de la historia romana para explicar su visión del poder: Cincinato, símbolo de virtud republicana, patriotismo y servicio temporal a la República.

No es la primera vez que el candidato presidencial hace esta analogía. En una entrevista anterior ya había expuesto con claridad esa referencia histórica como marco conceptual de su liderazgo. “No soy Marco Aurelio, soy Cincinato: ADLE y la promesa del servicio temporal”

De La Espriella explicó el contexto institucional de la República Romana y el carácter excepcional de la figura que asumió poderes temporales en momentos críticos.

“Cincinato era un ejemplo de virtud, de patriotismo, de entrega por la salud de la República”.

Recordó que en aquella época el Senado romano podía designar a un ciudadano con poderes extraordinarios para enfrentar amenazas graves, siempre bajo límites claros y temporales.

El candidato fue enfático en diferenciar esta figura histórica de los regímenes autoritarios contemporáneos.

Según explicó, cada vez que la República estaba en peligro, el Senado llamaba a Cincinato, quien dejaba su finca, asumía la responsabilidad pública, resolvía la crisis y regresaba a su vida privada sin intentar perpetuarse.

Poder como encargo, no como ambición

La referencia no fue ornamental. De La Espriella la utilizó para definir su postura frente al ejercicio del poder.

“Yo soy un soldado de la democracia, soy un gladiador del Estado de derecho y de la ley y no tengo ambición de poder, no tengo ambición de perpetuarme en el poder”.

De La Espriella reiteró que su enfoque estaría centrado en metas específicas:

– Seguridad y orden institucional.
– Recuperación del sistema de salud.
– Lucha frontal contra la corrupción.
– Educación de calidad alineada con la vocación de los jóvenes.
– Reducción del tamaño del Estado.
– Disminución de impuestos.
– Garantías para los emprendedores.
– Combate al hambre y la pobreza.

“No vengo por poder… vine a resolver los problemas del pueblo colombiano”.

La reiteración de la figura de Cincinato encaja en esa narrativa: asumir el poder como una responsabilidad temporal para restaurar la República y luego respetar el límite democrático.

Patriotismo, entrega y compromiso con la República

Al recuperar la imagen del ciudadano romano que dejó el arado para salvar su República y regresó a la vida privada tras cumplir su deber, De La Espriella reafirma un eje discursivo que ya había planteado anteriormente en el portal del movimiento ciudadano Defensores de la Patria.

El poder, sostiene, no debe convertirse en proyecto personal, sino en instrumento para servir a la nación.

En un contexto político donde la desconfianza ciudadana hacia las instituciones es alta, la apelación a Cincinato busca proyectar un liderazgo basado en patriotismo, entrega y respeto por la legalidad.

Esa es la comparación histórica que el candidato decidió poner sobre la mesa.

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