Abelardo De La Espriella propone convertir a Colombia en “la despensa agrícola del mundo”

Por: Redacción Defensores de la Patria

Mientras en Boyacá cientos de camioneros, agricultores y pequeños mineros bloquean vías como forma de protesta por el abandono estatal y el incumplimiento de promesas del gobierno, Abelardo De La Espriella, líder del movimiento Defensores de la Patria, envió un mensaje contundente a la región del epicentro del paro al afirmar que Petro quiere “destruir la economía para que la gente dependa exclusivamente del Estado. Quieren controlarlo todo”.

Estas palabras reflejan la indignación que crece en el país frente a una política económica que, según los sectores movilizados, está asfixiando la producción nacional

El paro, iniciado por transportadores y campesinos, ha encontrado eco en poblaciones mineras artesanales que denuncian persecución, trabas legales, sobrecostos e imposibilidad de competir frente a mafias armadas que sí operan libremente.

Abelardo no se limitó a la crítica, lanzó una propuesta de país basada en el rescate del campo y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, dos elementos clave en la economía colombiana históricamente relegados por políticas centralistas y sesgadas.

Aquí lo que hay que hacer es una verdadera política agrícola que convierta a Colombia en la despensa agrícola del mundo. No solamente eso va a garantizar nuestra seguridad alimentaria, sino también la de buena parte del hemisferio y del resto del planeta”.

Colombia tiene más de 21 millones de hectáreas con potencial agropecuario y apenas una fracción está siendo explotada productivamente. Pese a ello, el país importa cerca del 30 % de los alimentos que consume, esto según cifras expuestas por el Sistema de Información para la Planificación Rural Agropecuaria (Sipra), lo que pone en evidencia el desbalance entre el potencial productivo y la política agrícola vigente.

La protesta campesina en Boyacá se ha centrado, entre otras cosas, en el precio de los fertilizantes, el combustible Diesel, los intermediarios que encarecen los productos y la falta de garantías de comercialización. La situación se agrava con bloqueos en vías como la de Duitama–Sogamoso, donde el flujo de bienes básicos ya comienza a afectarse.

Sobre la minería, otro sector presente en las movilizaciones, De La Espriella fue igual de claro al asegurar que “hay que explotar los recursos mineros, respetando por supuesto el medio ambiente. No tiene sentido que se le siga imponiendo más y más gravámenes e impuestos a la gente, mientras nuestro suelo está rico, lleno de minerales”.

Actualmente, Colombia tiene 114 millones de hectáreas para la minería, sólo el 5 % están tituladas para la actividad minera, lo que equivale a 5.700.000 hectáreas, pero la gran minería está restringida en vastas zonas del país por decisiones gubernamentales que priorizan la narrativa ambiental por encima de una gestión equilibrada de los recursos. 

Al mismo tiempo, los pequeños mineros enfrentan normativas excesivas, mientras grupos ilegales explotan y exportan minerales con total impunidad.

No tiene sentido que el gobierno siga cargando de impuestos al ciudadano trabajador, mientras entierra el potencial agrícola y minero del país”, sentenció

Colombia no está condenada al fracaso, pero necesita un cambio urgente de rumbo; en lugar de apagar la productividad nacional para empujar a la gente a depender del asistencialismo, se debe liberar el potencial productivo del campo y del subsuelo, como palancas para el desarrollo y la soberanía.

De La Espriella ha sido enfático en que Defensores de la Patria no es un simple movimiento político, sino una plataforma para reconstruir el país desde sus cimientos para “convertir a Colombia en la despensa agrícola del mundo”.

El paro en Boyacá podría extenderse si no hay respuesta gubernamental real, mientras tanto, la propuesta del precandidato se consolida como una hoja de ruta clara y viable para una Colombia productiva, libre y soberana.

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