“Nací en Bogotá, pero soy costeño”: De La Espriella aclara su origen, su infancia en Montería y desmonta un viejo señalamiento

En charla con Radio Uno, Abelardo De La Espriella zanjó una discusión recurrente sobre su origen. “Nací en Bogotá, en la Clínica del Country, pero a la semana me llevaron a la costa. Me crié en Montería. Soy costeño”.

 

Desde allí hiló su historia personal, infancia entre Montería y Cartagena, mar, tierra y oficio; la pertenencia a una región que le imprimió temple y pertenencia. “Me tiraron al mar Caribe para que comiera tierra”, bromeó, recordando esa escuela de carácter que hoy propone para Colombia: trabajo, disciplina y sentido de comunidad.

 

Durante la entrevista, aprovecharon para preguntarle a Abelardo por sus supuestos acercamientos y amistad con Salvatore Mancuso, De La Espriella fue tajante: “Mancuso me lleva 15 o 16 años. De niño, en el barrio, lo veíamos montar moto porque fue campeón. Hasta ahí. Luego lo vi ya en el proceso de paz, donde fui delegado de la comisión civil acompañante. Pretender que había amistad de infancia es absurdo”. Montería no es un pueblo grande, las familias se conocen, pero de ahí a construir una narrativa política hay un trecho.

 

Más allá de los dardos y las pullas propias del formato radial, el pasaje dejó ver a un candidato que entiende el valor político de la pertenencia: no es la ciudad del registro civil, es la cultura que te formó. 

 

El líder de Defensores de la Patria reivindicó a la costa por su música, su humor directo, su ética de trabajo y, al mismo tiempo, reclamó para la Nación una gestión sin improvisaciones, seguridad para el que madruga, dureza con el bandidaje, orden fiscal y respeto a las reglas del juego.

 

En campaña abundan etiquetas vacías. Aquí, en cambio, hay una línea que cuadra con el personaje, origen costeño por crianza, carácter forjado en Montería y mentalidad empresarial para gobernar. Que naciera en Bogotá es un dato; que piense, hable y respire Caribe es identidad. Y esa misma identidad franca y sin rodeos, es la que proyecta cuando promete un Estado serio, sin deudas con nadie, con los topes en regla, y con la convicción de que la prosperidad se construye como se aprendió en la costa: de frente, trabajando y cumpliendo la palabra.

 

¡Firmes por la Patria!

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