Abelardo De La Espriella y Álvaro Uribe: la unión en valores y principios que los acerca

El verdadero lazo que lo une al exmandatario Álvaro Uribe Vélez y Abelardo De La Espriella está cimentado en la defensa de valores y principios que, asegura, representan “el alma de la colombianidad”.

Así lo dejó claro en una reciente entrevista con Mabel Morales cuando fue consultado sobre su cercanía y admiración hacia el exjefe de Estado. 

“Lo que te hace cercano a la gente es la defensa de unos valores y unos principios. Los mismos valores que defiende el presidente Uribe son los que defiendo yo”, afirmó. Entre esos principios mencionó la autoridad, el trabajo duro, la defensa de la patria y el respeto por la ley.

Aunque los dos provienen de regiones distintas (Álvaro Uribe, de Antioquia, y De La Espriella  es costeño, criado en Montería), ambos comparten una visión común del país: seguridad, confianza e inversión como ejes de desarrollo. Además, reveló con humor que, pese a la seriedad del expresidente, han compartido momentos de camaradería: “Si Uribe hubiese sido costeño, todavía sería presidente”, bromeó.

En la conversación también narró episodios de cercanía con Uribe, como la visita a la feria de Montería, donde ambos fueron recibidos con multitudes. Allí quedó en evidencia la diferencia de estilos, mientras Uribe saludaba de manera formal, Abelardo se lanzaba en abrazos caribeños, arrancando sonrisas y vítores.

Más allá de la anécdota, lo que queda claro es que la relación entre Abelardo De La Espriella y Álvaro Uribe trasciende lo político. Es una afinidad en la visión del país, firmeza frente al crimen, cercanía con la gente y la convicción de que Colombia necesita autoridad con carácter.

Si Uribe encarnó la seguridad democrática en los años más duros, Abelardo quiere ser el continuador de esa causa, pero con un estilo propio, frontal y caribe. Él mismo lo resume,  los principios son los mismos, pero ahora toca defenderlos con nuevas herramientas y con la voz irreverente de una generación que no le teme al qué dirán.

En tiempos en que la política se llena de cálculos y silencios cómodos, el líder de Defensores de la Patria se muestra como alguien que no esconde sus referentes. Y ese contraste puede ser justamente lo que lo diferencie en la contienda, menos solemnidad y más coraje para decir lo que muchos callan.

Su defensa de Uribe no es un acto de oportunismo sino un reconocimiento, de coincidencias profundas, valores compartidos que, según él, siguen siendo la brújula de millones de colombianos.

¡Firmes por la Patria!

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