“Yo empecé a poner la cara en los procesos”: cómo Abelardo De La Espriella se volvió un abogado exitoso

13 de febrero de 2023. 04:30 p.m. En el mundo del derecho colombiano, Abelardo De La Espriella es un abogado reconocido por su trayectoria en el derecho penal y además de tener una característica poco común en el mundo de la abogacía, su disposición de ser una figura pública. 

“Yo empecé a poner la cara en los procesos”, recordó el líder de Defensores de la Patria, explicando que su notoriedad surgió de una práctica contraria a la de muchas grandes firmas de abogados. “Antes las grandes oficinas tomaban los casos más complejos y ponían un segundón. Qué horror. Facturamos, pero no pongamos la cara”, señaló. 

Su valentía a dar la cara le ha permitido asumir casos que otros “evitaban” por miedo a represalias o complejidad legal. “No es que este proceso no lo coge nadie porque han matado a dos abogados. Yo voy para esa, no como de nada”, recordó. Abelardo De La Espriella asegura que la clave de su éxito fue la combinación de trabajo intenso y presencia constante, tanto en tribunales como frente al público.

Para Abelardo De La Espriella, su enfoque es claro: “Si quieres destacar en la profesión, no puedes esconderte detrás de otros. Poner la cara, asumir la responsabilidad y defender la verdad es lo que hace que un abogado deje huella. Yo no solo facturo, yo estoy presente. Eso es lo que me permitió ganarme la confianza de los clientes y la notoriedad en el mundo del derecho colombiano”.

Con esa filosofía, el candidato consolidó su reputación y construyó una carrera que, según él, le da autoridad para ahora aspirar a un liderazgo político basado en resultados, transparencia y determinación. “Uno no puede ser un abogado vergonzante. Si estás defendiendo la legalidad, el debido proceso y la justicia, tienes que hacerlo con compromiso total y poniendo la cara en cada momento”, concluyó.

Su trayectoria demuestra que la fama en el mundo legal no siempre se logra por estrategias discretas o cifras de facturación, sino por la valentía de enfrentar los casos más difíciles personalmente, una filosofía que ha definido toda su carrera profesional.

“La acción punitiva del Estado sólo puede tener legalidad cuando se respeta el debido proceso, que es un derecho constitucional. Y para que haya debido proceso debe haber abogado. Dicho de otra forma, el proceso penal sin un abogado es un cuerpo sin vida, ¿correcto? Es un jardín sin flores”, afirmó. Con más de 22 años de ejercicio profesional, enfatizó que nunca recibió sanciones disciplinarias ni penales, lo que garantiza que su carrera se desarrolló siempre dentro del marco de la ley y la Constitución.

 

Además, sostuvo que el contacto con la gente y la exposición mediática fueron parte de su aprendizaje y disfrute profesional: “No ha sido tan complicado, como tampoco ha sido tan complicado en la campaña. Me he divertido como tú no te imaginas. El contacto con la gente me toca el corazón, me enriquece el espíritu y ha sido supremamente enriquecedor”.

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