Valores tradicionales y familia: el corazón de una Colombia unida
Por: Redacción Defensores de la Patria
En un país asediado por la violencia, la corrupción y el desgobierno, el precandidato presidencial por el movimiento Defensores de la Patria Abelardo De La Espriella, levanta una bandera que para muchos parecía olvidada: la defensa irrestricta de los valores tradicionales, la familia como núcleo esencial de la sociedad y el patriotismo como virtud suprema.
“Antes que abogado exitoso o empresario, soy un patriota. Cuando la madre patria llama, sus buenos hijos deben acudir como corresponde”, frase que condensa su visión de país y de vida.
Para De La Espriella, Colombia no se reconstruye solamente con leyes o estrategias de seguridad, sino volviendo a lo esencial: la familia, el honor, la lealtad y el carácter.
Según él, estos principios han sido exterminados por la izquierda ideologizada que ha promovido la fractura del tejido social y por una institucionalidad que ha claudicado frente a los criminales.
Desde Defensores de la Patria, el candidato insiste en que la política debe dejar de girar en torno a ideologías y regresar a los fundamentos.
“Esto más que ideología, que es una manera de pensar, se trata de principios y valores, que es la manera correcta de pensar”, aseguró.
Entre esos principios, la familia ocupa un lugar central ya que “no podía seguir hablándoles a mis hijos de honor, de orgullo y de valor si le daba la espalda a mi país”, sostiene el candidato al reconocer que su decisión de lanzarse a la presidencia es también un acto de coherencia personal y moral.
Además, insiste en que el deterioro moral del país está íntimamente ligado al abandono de estos valores, cuando la familia es débil, la nación también lo es. Cuando se socavan las bases del hogar, se abren las puertas al crimen, a la descomposición social y al relativismo moral.
Frente a ello, propone un modelo de gobierno con “mística, pero con carácter”, que inspire desde el ejemplo y que ponga al ciudadano de bien en el centro de la acción estatal.
Ese carácter se traduce, por supuesto, en acciones concretas. El precandidato ha prometido mano de hierro contra el crimen, incluyendo la creación de una megacárcel “en la mitad de la selva”, y una política de persecución implacable contra el narcotráfico y la corrupción.
Pero más allá del enfoque militar, su cruzada también es moral. Para él, no hay verdadera seguridad sin reconstrucción del alma de la nación.
Datos del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría (ICP) indican que el 62 % de los colombianos considera que el país va por mal camino, y uno de los factores más mencionados es el deterioro de los valores y la pérdida de autoridad moral del Estado.
En su estudio, el ICP, en alianza con la firma YanHaas, reveló que un 56 % de los encuestados señalan que en sus regiones hacen falta resultados más contundentes del Gobierno en materia de seguridad y control territorial.
Estos datos, publicados en junio de 2025 como parte de la sexta edición de la encuesta SABEMOS: La Opinión Ciudadana, reflejan un profundo malestar social y una creciente demanda de liderazgo firme, restauración del orden y recuperación de valores, puntos centrales en la propuesta del precandidato presidencial Abelardo De La Espriella.
Pero no es solo de orden público sus ideas, estas traspasan al orden moral. Es la idea de que Colombia puede levantarse y recuperar su alma, de devolverle el lugar de honor a la familia, de reeducar a los hijos con respeto, en el deber y en el amor por la patria. Su llamado no es solamente a las urnas, sino a la conciencia.
“Vine a hacer patria. A servir, no a servirme”, en tiempos de incertidumbre, esa promesa puede ser el anhelo profundo de una Colombia que todavía sueña con volver a creer. ¡FIRME POR LA PATRIA!