Un país que protege y valora a sus mayores es un país con cimientos sólidos y un futuro esperanzador.
En el espíritu de la tradición de las cabañuelas, que enseña que los primeros días del año siembran esperanza para los meses venideros, se presenta el séptimo propósito de Abelardo De La Espriella para 2026. Este compromiso honra una deuda sagrada con quienes edificaron la nación: garantizar una vejez digna para todos los ancianos y ancianas de Colombia mediante un aumento significativo de la pensión.
Este propósito nace del llamado a cuidar de los nuestros y a no rendirse ante la adversidad, principios fundamentales de la fe y la unidad familiar que inspiran esta época. No es solo una medida económica; es un acto de justicia, gratitud y reconocimiento histórico hacia una generación que dedicó su vida al país.
Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, ha puesto este tema en el corazón de su agenda, señalando con claridad: “Nuestros viejitos merecen dignidad, nuestros ancianos merecen dignidad de la patria. Mi corazón se parte al ver a nuestras abuelas y abuelos, héroes silenciosos que construyeron con sudor y lágrimas nuestro país, sobreviviendo con solo 230,000 al mes“.
Frente a esta realidad, el propósito es concreto y medible: elevar la pensión mensual a $300,000 pesos. Esta meta busca transformar la sobrevivencia en una vida con dignidad, permitiendo a los mayores cubrir sus necesidades básicas sin angustia. La pregunta sobre el origen de estos recursos encuentra una respuesta igualmente clara en el compromiso de Abelardo: los fondos saldrán de combatir la corrupción, cortar privilegios, eliminar la burocracia inútil y recuperar lo que ha sido desviado. Es una reorientación moral y práctica de los recursos públicos, priorizando a quienes más han dado.
Este aumento de pensión es más que una transferencia económica; es devolver con gratitud y amor lo que se merece una vejez digna de verdad. Representa el cumplimiento de un pacto intergeneracional, donde la sociedad reconoce y honra el esfuerzo de quienes la precedieron. Es, en esencia, un acto de reparación nacional.
Al honrar este séptimo propósito, se honra también la creencia de que cada día del año puede sembrar esperanza. Esta medida es un paso fundamental para construir la Colombia unida y agradecida que se anhela en 2026, donde la familia, en su definición más amplia, sea el núcleo de todas las políticas.
Este compromiso refleja la firme convicción de que la grandeza de una nación se mide por cómo trata a sus ciudadanos más vulnerables.
¡Firmes por la Patria!