Diciembre 19 de 2025.
Abelardo De La Espriella advirtió que las recientes reuniones de sectores empresariales con Iván Cepeda representan un grave error político e histórico que pone en riesgo la democracia, la libertad económica y la institucionalidad del país. Según el candidato presidencial, Colombia no atraviesa una coyuntura normal de alternancia política, sino un momento crítico en el que está en juego la supervivencia del Estado de derecho.
De La Espriella señaló que, a diferencia de otros periodos de la historia, hoy ningún empresario puede asumirse como “neutral” frente al poder. “Esto no es un gobierno más. Esto es un régimen asociado con la criminalidad, el narcotráfico y la claudicación del Estado frente a los violentos”, afirmó.
El líder de Defensores de la Patría estableció una comparación directa con lo ocurrido en Venezuela a finales de los años noventa, cuando amplios sectores empresariales optaron por acomodarse al naciente chavismo, creyendo que podrían controlarlo o convivir con él. “Así empezó Venezuela. Muchos empresarios financiaron, legitimaron y abrieron espacios a Hugo Chávez pensando que lo podían manejar. Cuando el régimen se consolidó, fueron los primeros en ser perseguidos, expropiados y destruidos”, advirtió.
Para De La Espriella, Iván Cepeda representa una amenaza incluso mayor que la del actual presidente. Lo calificó como un actor doctrinario, disciplinado y fundamentalista, formado políticamente para ejecutar un proyecto de poder que, de llegar a consolidarse, significaría el desmonte definitivo del imperio de la ley, la libre empresa y las libertades individuales.
Asimismo, el candidato rechazó reunirse con aquellos empresarios que se han sentado con Cepeda, “Yo no voy a reuniones con ustedes porque ustedes le han abierto la puerta al enterrador de la democracia en Colombia”.
Finalmente, hizo un llamado directo al empresariado colombiano para que asuma una posición clara y responsable frente al país. “Quien alimenta a un monstruo termina devorado por él. Los empresarios tienen hoy una obligación histórica: ponerse del lado de la democracia, de la libertad y de la República, no del cálculo corto ni del acomodo”, concluyó.