El Estado colombiano no tiene justificación para seguir asfixiando a sus ciudadanos con tributos. Para Abelardo De La Espriella, la ruta hacia la prosperidad es clara y se basa en una premisa de sentido común económico: “Yo no le veo sentido hacer una reforma tributaria y meterle la mano en el bolsillo a la gente con impuestos cuando yo tengo tanta riqueza en el subsuelo”.
Su estrategia para sanear la economía pasa por una reducción fundamental de impuestos, financiada por la explotación estratégica de los recursos naturales del país, pero con una ineludible condición: el respeto por el medio ambiente.
La lógica imparable de la riqueza
El precandidato presidencial ha señalado que es “absurdo” e “inaceptable” que el Estado imponga más tributos cuando en el subsuelo reposan “todas las riquezas habidas y por haber”. Ha indicado que si se explotan los recursos, se recortan los gastos del Estado y se combate la corrupción, el país tendrá los recursos suficientes para sanear la economía y evitar impuestos.
El objetivo principal es bajar impuestos. Abelardo se ha declarado enemigo del cuatro por mil y afirmó que lo va a tumbar o eliminar de entrada.
Para él, la prioridad es la explotación de recursos mineros e hidrocarburos (petróleo, gas y toda suerte de minerales), que es el primer renglón de la economía.
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Explotación responsable y emergencia económica
La explotación de esta riqueza no será una aventura irresponsable. Abelardo, quien se declara un hombre que ama la naturaleza y sigue la filosofía estoica, se compromete a sacar todo lo que dé la tierra “respetando el medio ambiente”.
Apoya el fracking “por supuesto”, siempre que se haga de manera responsable y sin ninguna afectación, citando el ejemplo de países pioneros en la defensa ambiental que lo practican, como Estados Unidos.
Para que esta explotación comience de manera rápida y efectiva, el país requerirá la figura de la emergencia económica, lo cual le permitirá obviar muchos trámites y hacer alianzas internacionales para sacar los recursos “enseguida”.
La paralización de la explotación de hidrocarburos es un error que ha obligado al país a importar, sacando dinero de los impuestos, y ha disparado la minería ilegal. El camino es la explotación legal y responsable como vía para lograr la libertad e independencia económica de la nación.
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