No me identifico con Abelardo

Por: Juan Carlos Velásquez

No uso vestidos de diseñador ni tengo interés alguno en la moda italiana. No soy abogado. Mis anhelos empresariales saltaron por la ventana hace muchos años y mis gustos nada tienen que ver con la buena mesa o la música culta. Mis barbas jamás están perfiladas o elegantes. Soy tan silencioso y aburrido como mi ciudad: Bogotá.

No me interesa si Abelardo De La Espriella defendió a X o a Y. Mis problemas están con los criminales, no con el abogado que ejerce su profesión respetando el debido proceso. Me tiene sin cuidado si el candidato nada en millones producto del éxito laboral. Solamente desprecio a quienes roban cuando tienen el poder y a los que quieren tener el poder para robar.

Creo que no es bueno hacer bromas sobre animales, pero eso no tiene injerencia alguna cuando decido por quien votar. Es decir: no elijo a mi presidente por su ropa, sus canciones, sus malos chistes, su apariencia o sus ingresos.

No me identifico con Abelardo, nada malo tendría que lo hiciera. El tema es que sí me identifico con Colombia y creo que esa es la prioridad. Todo lo demás es pura distracción.

El país de todos enfrenta sus días más oscuros por obra y gracia de un presidente que dio la espalda a su pueblo para abrazar a los criminales. La abyecta alianza con lo peor de nuestra sociedad nos puso de rodillas ante el hampa. Los más necesitados mueren en los pisos de los hospitales mientras los corruptos posan de prófugos o estadistas. El hombre elegido para liderar la Nación desvaría a diario en redes con palabras tan inútiles como mal escritas. Aún cree que un apátrida es quien traiciona a su país. Sobre ese blando piso moral e intelectual, es quimera pedirle que entienda que él es el verdadero traidor y que aun así conserva su nacionalidad.

Y lo peor. Pretende cerrar el indigno paso por la Casa de Nariño instalando allí a alguien que comparte su vocación de premiar con impunidad a los más salvajes asesinos, pero carece de los vicios, la desorientación y la simpleza conceptual de su mentor. Ese es el gran peligro que enfrenta en la actualidad Colombia. Iván Cepeda es un Gustavo Petro lúcido, es decir, Cepeda es como Petro, pero peor. Aún más daño podría causarnos a todos.

Y ahí entra Abelardo. Y me retracto: ya me comienzo a identificar. Su programa es de tolerancia cero frente a la criminalidad. Su objetivo es fortalecer los pilares sociales de familia, orden y autoridad que pretendieron derribar a martillazos los excesos liberales de los últimos años. Su consigna es blindar a la niñez de ideologías desbocadas y darle nuevamente dignidad y eficacia a la atención en salud. Creo que eso es lo importante ¡Me importa un bledo si canta o no afinado en su última producción musical!

Y algo más. Tan importante que los que lo ven de frente se hacen los ciegos. Abelardo De La Espriella es el único que puede derrotar al establecimiento de Petro y a Iván Cepeda en las urnas. Así de sencillo, así de difícil, así tan posible de materializar cuando por fin decidamos unirnos.

Claro que en la contienda electoral hay buenos candidatos, profesionales con experiencia, seguro hermosos seres humanos y sin duda políticamente correctos, pero eso no tiene importancia ahora. Lo que nos jugamos es el futuro de millones de compatriotas. Tiempo ya habrá para componer los mejores equipos de trabajo. Si ganamos, desde luego.

Debo ofrecer excusas y retractarme nuevamente ante el título elegido para anteceder estas palabras. ¡Ya me identifico con Abelardo De La Espriella! Le reclamo el cumplimiento de las promesas de defender el país y salvar el presente y el futuro de los colombianos. Aportaré mis esfuerzos a los suyos y a los de tantos y tantos ciudadanos que avalan su liderazgo y le entregaron un mandato popular con más de 5 millones de firmas.

No hay tiempo que perder. Me pongo a trabajar por esta causa y me enorgullece iniciar las jornadas con el saludo militar y todo lo que significa. Si en algún momento la vida me pone a prueba y hay que usar zapatos sin medias… ¡pues los uso!

Cuadro: son vainas que hay que hacer cuando uno está Firme por la Patria.

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