Colombianos, compatriotas, defensores de la patria.
Las trapisondas del jefe de la mafia para financiar el robo que pretende efectuar para atornillar a su heredero, Iván Cepeda, al poder, son vergonzosas.
Ayer, Petro, como ladrón clandestino, aprovechando el receso navideño y de año nuevo, realizó una operación financiera oscura y riesgosa que hipoteca el futuro de la Patria.
¿Qué ocurrió?
Petro vendió, directamente —sin subasta pública—, títulos de deuda (TES) por 23 billones de pesos (unos 6.000 millones de dólares) a un solo inversionista extranjero desconocido.
Eso es como pedir un préstamo enorme a puerta cerrada, evitando la competencia que asegura mejores condiciones. Lo hizo así porque, en el mercado abierto, la desconfianza obliga a tasas altísimas. El gobierno del corrupto Petro, mentirosamente, dice que fue un “voto de confianza”, pero en realidad es una medida desesperada para cubrir el hueco fiscal que nos está dejando el derroche corruptor de Petro para elegir a su protegido, Iván Cepeda, y de sus malhechores que han saqueado el erario como nunca antes habíamos visto: justo la semana pasada enviaron a la cárcel a los dos ministros de más alto perfil del gabinete, los corruptos Bonilla y Velasco, Hacienda e Interior, nada más y nada menos.
El gobierno que pretende pavimentar la llegada del candidato de las FARC, Iván Cepeda, ha consumado una de las operaciones más oscuras y peligrosas en la historia reciente de nuestras finanzas públicas. Permítanme explicarles, con la claridad que merece el ciudadano de a pie, qué acaba de pasar con su dinero, con el futuro de sus hijos y con el de nuestra nación.
En palabras simples, el Ministerio de Hacienda vendió directamente —sin subasta pública, sin competencia entre compradores— títulos de deuda del Estado (llamados TES) por 23 billones de pesos (equivalentes a unos 6.000 millones de dólares).
Todo este monto enorme fue tomado por el gobierno de un solo inversionista extranjero, cuyo nombre no revelan.
¡Imagínenlo! Es como si cualquiera de nosotros, en apuros económicos, pidiésemos un préstamo gigante, no en un banco —donde varios ofrecen la mejor tasa— sino directamente a un solo prestamista desconocido, en secreto y a puerta cerrada.
¿Por qué no subasta? Porque en el mercado abierto nadie quería prestarle tanto dinero al gobierno sin cobrar tasas altísimas, reflejando la falta de confianza en su manejo.
Esta operación se presenta como un “voto de confianza” y un “prefinanciamiento” para 2026. Pero la realidad es cruda: el gobierno está desesperado por tapar el hueco fiscal que se ha generado en estos ya casi cuatro años de desmanes, de robo, de comprar con subsidios a millones de posibles electores. Petro y Cepeda necesitan billones para comprar votos en 2026.
En lugar de ajustar el gasto desbordado, endeudan al país de forma atípica, concentrada y oscura.
¿Por qué esto es grave?
Esta decisión es un síntoma de crisis profunda.
- Opacidad total: evitar la subasta pública genera sospechas legítimas. ¿A qué tasa real prestaron? No se sabe a ciencia cierta. Se especulan tasas promedio alrededor del 13,15%, con plazos de 8 años. Eso significa que pagaremos intereses carísimos por años, mientras el gobierno maquilla cifras hoy.
- Riesgo concentrado: depender de un solo inversionista extranjero, que no sabemos quién es, es peligroso. Si mañana ese fondo decide vender, podría desestabilizar todo el mercado de deuda colombiana.
- Señal de alarma internacional: las calificadoras de riesgo ya bajaron la nota de Colombia este año por el desorden fiscal. Esta maniobra no resuelve el problema estructural: un gasto rígido (pensiones, transferencias, intereses) que devora el presupuesto, déficits crónicos y bajo recaudo. Petro nos endeuda hoy para robarse las elecciones; no lo logrará, no lo permitiremos, pero deja una bomba de tiempo para Colombia.
Esto no es “confianza externa”; es el gobierno reconociendo que no puede financiarse normalmente porque ha perdido credibilidad. Es hipotecar el futuro para sobrevivir políticamente hoy.
Colombianos, esto nos afecta a todos:
Cada billón de esta deuda significa menos plata para salud, educación, seguridad y vías. Significa más impuestos mañana; ya dice el jefe de la mafia que decretará emergencia económica para imponerlos por decreto. El Congreso negó la reforma tributaria y el dictadorzuelo la impone por decreto y endeudando todo nuestro futuro.
Es el legado de un gobierno irresponsable que gasta sin control y endeuda sin transparencia.
Mi compromiso para cuando ustedes me elijan:
¡Yo ganaré las elecciones de 2026 para salvar a Colombia de este desastre! Como presidente, tomaré acciones inmediatas y firmes para recomponer el camino:
- Yo sí pondré el espejo retrovisor: estos actos de macro corrupción no quedarán impunes. Haré una auditoría total y transparente de todas las operaciones de deuda del actual gobierno, incluyendo esta venta directa. Revelaremos nombres, tasas y condiciones. La opacidad se acaba el día uno y los responsables pagarán sus fechorías.
- Ajuste fiscal responsable: reduciré el gasto innecesario y rígido, eliminando burocracia inflada y privilegios. No más derroche; priorizaremos inversión productiva que genere empleo y crecimiento. El 40% del Estado se debe reducir.
- Menos impuestos: yo soy capaz de bajar impuestos a la clase media y a las empresas que generan empleo, combatiendo la evasión. Más recaudo sin ahogar al ciudadano común. Reactivación económica = más recaudo de impuestos. ¡Conmigo se acaba el 4 por mil!
- Regreso a las subastas abiertas y competitivas para toda deuda pública. Transparencia absoluta para recuperar la confianza de los mercados y bajar las tasas de interés.
- Plan de crecimiento económico: incentivos a la inversión privada, seguridad física y jurídica, y mano dura contra la corrupción. Colombia volverá a ser atractiva para inversionistas serios, no para operaciones oscuras.
Compatriotas: este es el momento de unirnos. Defensores de la Patria, con más de 5.2 millones de firmas que avalan mi candidatura, representamos la fuerza del pueblo que dice ¡basta! Yo seré el presidente que ponga orden, que defienda la libertad económica y que haga grande nuevamente a Colombia.
¡Firme por la patria! ¡Firme por Colombia!
Abelardo De La Espriella.