La visita de Petro a Estados Unidos va más allá de una visa: el trasfondo de un presidente convertido en problema de seguridad nacional

05 de febrero de 2026.

La reciente visita de Gustavo Petro a Estados Unidos no puede leerse como un simple intento por recomponer relaciones diplomáticas ni, mucho menos, como un trámite personal para recuperar su visa. Así lo advirtió el candidato presidencial Abelardo De La Espriella, quien sostuvo que el verdadero trasfondo de este viaje está relacionado con asuntos mucho más graves: la creciente preocupación del gobierno norteamericano frente al papel del actual presidente colombiano en el fortalecimiento del narcoterrorismo.

Según De La Espriella, Washington tiene plenamente documentadas las actuaciones del gobierno Petro durante más de tres años y medio, en las que afirma, se ha favorecido de manera sistemática a estructuras criminales que hoy representan una amenaza directa no solo para Colombia, sino también para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

“El problema no es una visa”, señaló De La Espriella. “Hay en curso una acusación mucho más seria por vínculos probados con el narcoterrorismo”. Desde su perspectiva, Petro es plenamente consciente de que su situación ante las autoridades estadounidenses es delicada, y que su presencia en ese país responde a la necesidad de anticiparse a un escenario judicial que podría activarse una vez deje el poder.

El candidato recordó que miles de colombianos han sido extraditados a Estados Unidos por conductas sustancialmente menores, mientras que el jefe de Estado ha promovido decisiones que facilitaron la expansión del narcotráfico en el territorio nacional.

Catatumbo, coca y la ruptura con la política antidrogas

Entre los puntos más sensibles mencionados por De La Espriella está la creación de una zona franca en el Catatumbo, región fronteriza con Venezuela donde operan disidencias armadas, estructuras del narcotráfico y el llamado Cartel de los Soles. A esto se suma la eliminación de los programas de interdicción aérea y marítima, y la negativa a fumigar más de 330.000 hectáreas de cultivos ilícitos.

Hoy, Colombia produce cerca del 70 % de la cocaína mundial, gran parte de la cual termina en territorio estadounidense. Para Washington, esto dejó de ser un problema externo y se convirtió en un asunto de seguridad nacional, lo que explica el endurecimiento del tono frente al gobierno colombiano.

El problema no es Colombia, es Petro

De La Espriella fue enfático en separar al país del actual gobierno. Recordó que Colombia ha mantenido históricamente una relación estrecha con Estados Unidos, independientemente del partido gobernante, especialmente en materia comercial, de cooperación y lucha contra el crimen organizado.

Esa relación se ha deteriorado exclusivamente por la actitud confrontacional de Petro, quien incluso ha desafiado abiertamente a Estados Unidos desde escenarios internacionales, mientras en la práctica fortalecía a los mismos grupos que ambos países han combatido durante décadas.

Petro pierde con cara o con sello

Para el candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patría, la visita de Petro a Estados Unidos tiene un desenlace inevitablemente adverso para él. Si se “arrodilla” y empieza a cumplir con lo que se negó a hacer durante años —combatir el narcotráfico—, pierde su discurso ideológico frente a su base política. Si, por el contrario, insiste en confrontar, se expone a una reacción contundente de Washington.

En ambos escenarios, afirma De La Espriella, Colombia gana y Petro pierde.

Elecciones bajo amenaza y un llamado a Estados Unidos

Asimismo, De La Espriella anunció que enviará una carta formal al gobierno estadounidense solicitando que se le exija a Petro no intervenir ilegalmente en las elecciones colombianas, no utilizar recursos públicos ni dineros de origen ilícito para perpetuarse en el poder a través de terceros, ni avanzar en una constituyente destinada a alterar el orden democrático.

“Estados Unidos ya sabe lo que ocurre cuando un gobernante desconoce la institucionalidad y pretende atornillarse al poder”, afirmó, recordando el caso de Venezuela.

La conclusión del candidato es contundente: Petro no viaja a Estados Unidos para recomponer relaciones ni por buena voluntad diplomática. Viaja porque sabe que su gobierno es observado como un riesgo, y porque entiende que, una vez termine su mandato, podría enfrentar consecuencias judiciales de alcance internacional.

En ese contexto, la relación entre Colombia y Estados Unidos, más que una cuestión bilateral, se ha convertido en un factor decisivo para la defensa de la democracia colombiana y para evitar que el país siga siendo instrumentalizado por el narcoterrorismo.

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