COMUNICADO DE PRENSA
El recorrido no solo transporta firmas: transporta el mandato de una nación que despertó y decidió quién debe liderar la nueva gesta libertadora del Siglo XXI.
La Gran Caravana de Defensores de la Patria inició su marcha por Colombia en un acto que desbordó emoción, simbolismo y fuerza ciudadana que partió desde la capital del Valle del Cauca.
“Aquí no viajan solo firmas, viaja la voluntad del pueblo real, de la Colombia unida, trabajadora, fuerte. De esa Colombia de tigres y tigresas que se levantan para que en la Patria vuelva a rugir la democracia”, afirmó Abelardo De La Espriella.
A diferencia de las campañas tradicionales, que suelen llegar a la Registraduría Nacional con cajas llenas de papeles, hoy es el pueblo el que va a entregarle al país su voluntad: la decisión de que Abelardo De La Espriella sea el próximo Presidente de la República.
El recorrido, que avanzará por las principales regiones del país, será recibido por ciudadanos, coordinadores locales y líderes comunitarios que entregarán sus firmas, ofrecerán su bendición y saludarán el paso del camión como símbolo de la nueva gesta libertadora.
Desde ya, las comunidades esperan el pelotón con fervor, hoy Colombia aguarda la caravana con orgullo, esperanza y emoción patriótica. Cali y Filandia, fueron las primeras paradas donde se sintió el rugir del pueblo, hoy el recorrido continúa por el eje cafetero hasta llegar a Medellín. El rugido se escucha en cada ciudad: la gente no quiere políticos, quiere carácter; no quiere consignas, quiere autoridad; no quiere temores, quiere orden, justicia y futuro.
Este recorrido no es un trámite administrativo. Es un peregrinaje espiritual, ciudadano y patriótico que seguirá los pasos de la Ruta Libertadora. Es la manifestación viva de un pueblo que decidió ponerse de pie y asumir su derecho a elegir un líder íntegro, inquebrantable y firme para rescatar a la República.
Cada kilómetro de esta caravana es una declaración: ¡La Patria se defiende en unidad, en movimiento y con absoluta convicción!
La voluntad que se recoge en cada rincón del país será la fuerza que lleve a Colombia hacia un nuevo rumbo. Y cuando llegue el día de entregar las firmas, no será un acto burocrático: será el pueblo entregándole oficialmente al país su decisión histórica.