En una de sus declaraciones más contundentes, Abelardo De La Espriella afirmó que la mejor reforma tributaria para Colombia no se encuentra en el Congreso, sino al otro lado de la frontera con la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
“Si se cae Maduro, preparémonos para un periodo dorado de la economía colombiana”, dijo el precandidato del movimiento Defensores de la Patria, al explicar que que la reconstrucción del vecino país abriría un mercado inmenso para bienes y servicios nacionales, reactivando de manera inmediata el comercio binacional.
Vale recordar que, antes de la crisis, Venezuela fue el principal socio comercial de Colombia, con exportaciones que superaron los 6.000 millones de dólares anuales. Hoy apenas bordean los 600 millones dólares, una caída de más del 90 % según cifras del DANE.
De La Espriella fue más allá: aseguró que con la apertura de ese mercado no habría necesidad de acudir a “emergencias económicas” ni de seguir golpeando a los contribuyentes con más impuestos. La fórmula sería simple, más comercio, más inversión, más empleo.
Ese concepto de confianza inversionista fue otro de los ejes de su mensaje. Según De La Espriella, si Colombia logra garantizar seguridad física y jurídica a las empresas, “este país se va a llenar de inversión extranjera” al generar empleo y riqueza. Una visión que coincide con informes de la ANDI y la CEPAL, que han reiterado que la falta de reglas claras y la inseguridad en los territorios son las mayores barreras para atraer capital internacional.
El planteamiento contrasta con las realidades actuales. Según la Contraloría General, la corrupción le cuesta al país entre 60 y 70 billones de pesos al año, un monto superior al presupuesto total de sectores como salud o educación.
La riqueza no la crea el Estado, la crean los empresarios. En su visión, el papel del gobierno debe centrarse en garantizar seguridad física y jurídica para atraer inversión extranjera y permitir que la productividad nacional florezca. Con eso, argumenta, se genera un “círculo virtuoso”: más trabajo, más impuestos bien recaudados y mayor inversión social.
El contraste con la realidad actual no podría ser mayor. Mientras el líder de Defensores de la Patria plantea una agenda de apertura económica y control férreo contra la corrupción, el gobierno de Gustavo Petro insiste en nuevos tributos y subsidios que, según expertos como Fedesarrollo, han frenado la inversión y deteriorado el empleo formal.
El cierre de su mensaje fue categórico, De La Espriella establece que no es solo un planteamiento económico: es un llamado político y moral. Mientras otros se resignan al “más impuestos y más corrupción”, él pone sobre la mesa una visión clara: derrotar la dictadura venezolana, recuperar la confianza inversionista y blindar la plata de los colombianos. “Confíen en mí”, insiste, “porque no vengo a negociar con corruptos ni a improvisar con reformas, vengo a salvar a Colombia de su propio desgobierno”.