En lo privado el que no sirve se va, en lo público terminan de presidentes

Hay una verdad que el sector político se ha negado a aceptar, pero que el ciudadano de a pie vive en carne propia: el sector público se convirtió en el refugio de la mediocridad. Abelardo De La Espriella, un hombre que viene del fragor del sector privado, llega a esta contienda con una declaración que retumba en los cimientos del establecimiento: “En el sector privado, el que no sirve, sale. En la política, los mediocres terminan de presidentes”.

Esta no es una simple frase, es un manifiesto de combate contra la ineficacia, la corrupción y, en sus propias palabras, contra quienes hoy dirigen la Nación como si fuera una “banda criminal”. La hora de la complacencia ha terminado.

Abelardo, líder de Defensores de la Patria,  no viene de los pasillos grises de la burocracia; viene de las trincheras donde se mide el éxito por resultados tangibles. Él es un soñador que ha materializado sus sueños: fundó una de las firmas de abogados más importantes de Colombia, creó marcas de licores premiadas mundialmente (Ron Defensor y Vino Fratellone), lanzó su propia línea de ropa y construyó una empresa inmobiliaria.

En el mundo de Abelardo, la ley es simple: se dan resultados o se fracasa. No hay cabida para el funcionario perezoso o el mediocre. El que no agrega valor, “sale”. Esta es la filosofía de gestión que ha creado empleo y riqueza. La política tradicional ha premiado lo contrario. Personajes sin experiencia gerencial, sin capacidad de crear una sola empresa y sin resultados verificables, han llegado a dirigir el país, llevándolo al desastre y a la inseguridad que hoy nos ahoga.

Abelardo lo dice sin rodeos: él no es político y, por eso, dice las cosas “como son”. La Presidencia, bajo su mando, se convertirá en una gerencia de alta exigencia.

El manejo de las finanzas y la autoridad serán el primer campo de batalla. Abelardo establece una distinción fundamental que solo un líder con la conciencia limpia puede hacer: dinero privado versus dinero público. Él aclara que, con su dinero, puede hacer lo que le “dé la gana”, pero que “la plata pública es sagrada”. Se acabaron los derroches, los viajes innecesarios y la fiesta con el dinero del pueblo.

El dinero público será administrado con la rigurosidad de un “abad de monasterio” o un “síndico de convento”. Su primer acto de gestión será un recorte profundo del Estado para eliminar el gasto parasitario.

La gestión no se hará desde el aire acondicionado de un palacio. Abelardo se compromete a despachar desde cada uno de los 32 departamentos de la Patria, estableciendo un Puesto de Mando Unificado (PMU) para dar resultados como se hace en el sector privado: in situ, con el equipo reunido y las metas claras.

La hora de los mediocres ha pasado. El país necesita un líder que sepa que la Presidencia no es un premio de consolación, sino una gerencia de crisis. Un líder que ha demostrado, con hechos que el que no sirve, se va.

Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.

¡Firmes por la Patria!

Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones