En la empresa privada, al que no funciona lo botan. En el Estado, al que no funciona lo votan. Es momento de cambiar esa lógica: la tesis de De La Espriella

11 de diciembre de 2025, 07:30 pm 

Abelardo De La Espriella dejó una de las declaraciones más crudas y estructurales de su diagnóstico sobre el país, durante su entrevista con Equipo 10AMPRO, “Colombia no necesita más políticos profesionales; necesita empresarios capaces de administrar el Estado como lo que es: la empresa más grande del país”.

El contraste que desnuda el problema

Todo parte de una comparación que él mismo plantea: “¿cómo es posible que en el sector privado un individuo sin historial de gestión, sin disciplina, sin responsabilidad financiera y sin capacidad para generar empleo no dure ni los 18 días de prueba, pero ese mismo perfil pueda llegar a la Presidencia de la República?”.

De La Espriella lo resume sin anestesia: “En el sector privado, un tipo que nunca ha generado riqueza ni pagado una nómina lo botan en el primer viaje. En el sector público, ese mismo sujeto termina manejando la empresa más importante del país”.

El editorialismo duro aparece ahí: el Estado colombiano administrado como si fuera un botín político, no como un activo nacional. Para él, la crisis actual —institucional, económica, ética— proviene de un elemento común: una dirigencia que jamás ha liderado, producido ni administrado en la vida real.

La tesis central: gobernar exige haber construido algo antes

Lo dice sin rodeos, a Colombia la ha gobernado gente sin trayectoria empresarial, sin experiencia gerencial y sin pruebas de competencia económica.

El líder de Defensores de la Patria ha sido señalado en varias ocasiones por no tener experiencia en el sector público a lo que Abelardo siempre ha respondido:  “¿Y cómo se hace una empresa? ¿Cómo se genera empleo? ¿Cómo se administra un presupuesto real? En el sector privado uno no puede improvisar. En el público, sí”.

La crítica apunta a un sistema donde la ineptitud no solo no se castiga, sino que se premia con poder. Y en ese sistema —califica De La Espriella— prosperan los políticos profesionales, pero fracasa el país.

 

Más empresarios, menos políticos: un giro cultural

La idea no es nueva en debates modernos, pero en Colombia se convierte en un torpedo a la línea de flotación del establecimiento.

Para De La Espriella, el empresario no es simplemente alguien con dinero, sino alguien con cultura de resultados, disciplina operativa, noción de riesgo, ética del trabajo y experiencia real administrando recursos.

Y ese tipo de liderazgo es el que puede reorganizar un Estado que hoy describe cómo “inyectado de burocracia inútil, gasto irresponsable y dirigencias que jamás han pagado una nómina con sus propios esfuerzos”.

Es, en últimas, una crítica al modelo de la clase política como profesión heredada, endogámica y desconectada de la economía real.

El fondo ideológico: gobernar como empresa, no como club

De La Espriella pone la discusión en términos de eficiencia, mérito y gestión, no es solo un ataque al Gobierno actual —aunque lo menciona explícitamente al referirse al Presidente con su estilo característico—. Es una crítica sistémica: si en Colombia las empresas fueran manejadas como se maneja el Estado, quebrarían todas.

La propuesta es clara: traer la cultura de resultados del mundo empresarial a la conducción nacional.

La entrevista deja una frase que sintetiza todo: “Lo que necesitamos es más empresarios y menos políticos”.

Para sus seguidores, resume la esencia de su candidatura: modernizar, ordenar, gerenciar.
Para sus críticos, es un desafío directo al sistema que ha gobernado por décadas.
Para el país, es una pregunta abierta: ¿Qué tipo de liderazgo exige Colombia en su próxima etapa?

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