11 de febrero de 2026.
La conversación sobre alianzas no parte de cálculos burocráticos, sino de una realidad política que empieza a consolidarse en las regiones. Buena parte del pueblo uribista se está sumando de manera orgánica a la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella.
Ante la pregunta sobre una eventual alianza con Paloma Valencia, la respuesta fue clara: nunca ha estado cerrado al diálogo. De hecho, el encuentro reciente entre ambos fue cordial. “Paloma es una demócrata”, afirmó Abelardo De La Espriella. Pero también dejó sentado un punto estratégico: su proyecto no depende de una consulta ni de un acuerdo de cúpulas.
El fervor del pueblo no se negocia
El dato político más relevante no es la posibilidad de una coalición, sino el respaldo ciudadano que ya existe. Más de 5.250.000 firmas recogidas en todo el país —según afirmó— sin maquinaria, sin buses, sin contratos y sin incentivos económicos.
Ese capital político no proviene de una estructura partidista tradicional, sino de ciudadanos que firmaron de manera voluntaria. Esa es la base sobre la cual se construye la decisión de ir a primera vuelta de la mano de la gente.
En términos estratégicos, el mensaje es contundente: no es una candidatura dependiente de un partido, es un movimiento ciudadano que ya tiene músculo propio.
Mientras algunos sectores del uribismo institucional esperan el resultado de consultas internas, el fenómeno que se observa en territorio es distinto. Militantes, votantes históricos y bases conservadoras han empezado a migrar hacia un liderazgo que consideran más frontal frente al crimen, más claro en materia económica y más decidido en la confrontación ideológica.
En el fondo, la tesis es esta: el respaldo que está creciendo no es el de los directorios, sino el de las bases. Y en la política colombiana, cuando las bases se mueven, los liderazgos se reconfiguran.
Si esa tendencia se consolida, el mapa del llamado “uribismo” ya no estará definido exclusivamente por estructuras partidistas, sino por un liderazgo que logró conectar con un sentimiento de orden, autoridad y reconstrucción nacional.
El objetivo declarado es ganar en primera vuelta. La estrategia es ampliar la manada.
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