26 de enero de 2026.
En entrevista exclusiva con CW+ Noticias, el precandidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria Abelardo De La Espriella lanzó una crítica al gobierno de Gustavo Petro al que acusó de evadir de manera sistemática la responsabilidad política por los resultados de su administración. El enfoque de su intervención fue claro, cuando el poder se ejerce sin autocrítica, el problema siempre termina siendo “de los otros”.
La evasión de la responsabilidad como patrón
De La Espriella sostuvo que uno de los rasgos más visibles del actual gobierno es la incapacidad de asumir errores propios. Según afirmó, el presidente ha tenido múltiples ministros y cambios constantes en su gabinete, pero en el discurso oficial los responsables de los fracasos siempre son terceros, los ministros salientes, los funcionarios, el Congreso de la República o factores externos.
Para el candidato, este comportamiento responde a una lógica peligrosa en el ejercicio del poder ya que nunca hay un ‘mea culpa’ desde la cúspide del Estado. “Los malos son siempre los demás, nunca quien dirige”.
De La Espriella dejó claro que no pretende quedarse anclado en una discusión interminable sobre la forma de gobernar de Petro. A su juicio, ese debate ya está agotado porque los resultados hablan por sí solos. Calificó la gestión como un “desastre” y afirmó que insistir en ese diagnóstico no le aporta nada al país.
Desde su perspectiva, Colombia no necesita seguir orbitando alrededor de la figura del presidente actual, sino comenzar a pensar seriamente en lo que viene después. El problema, dijo, no es solo lo que Petro hizo o dejó de hacer, sino el tiempo que el país pierde cuando toda la política gira en torno a justificar errores.
En ese sentido, propuso cambiar la lógica defensiva por una propositiva: dejar de administrar el daño y empezar a trazar un rumbo claro hacia adelante.
El candidato se definió a sí mismo como un “puente” entre los principios fundacionales de la República y el futuro que, en su visión, merece Colombia. Aseguró que esos valores —institucionalidad, responsabilidad, orden y servicio— se han ido erosionando por liderazgos que calificó como nefastos.
Su apuesta, explicó, es recuperar ese hilo conductor entre el pasado institucional del país y una nueva etapa marcada por decisiones firmes. No desde la nostalgia, sino desde la convicción de que sin principios claros no hay proyecto de nación sostenible.
De La Espriella insistió en que Colombia no carece de recursos ni de talento humano. A su juicio, lo que falta es determinación y coraje político para enfrentar a los enemigos de la República y ejecutar los cambios que el país requiere en los ámbitos político, económico y social.
Asimismo, planteó que el verdadero obstáculo no es estructural sino de liderazgo: la incapacidad de tomar decisiones difíciles y asumir sus consecuencias. En contraste con el modelo que critica, propuso un liderazgo que no traslade culpas, sino que asuma responsabilidades.
Lejos de cerrar con una diatriba, el candidato concluyó la entrevista hablando de su aspiración personal, una Colombia “realmente grande”. Afirmó que ese sueño no pasa por la confrontación permanente, sino por concentrarse en construir un mejor momento histórico para el país.
Colombia necesita un liderazgo que mire de frente la realidad, asuma errores y tenga la determinación suficiente para corregir el rumbo. Esa, según De La Espriella, es la diferencia entre administrar el poder y ejercerlo con responsabilidad.
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