EL MILAGRO DEL FIN DE LA CORRUPCIÓN

Al año se pierden en Colombia $70 billones por corrupción. Por eso uno de los ejes centrales de mi propuesta de gobierno es la creación de un bloque anticorrupción, con mando directo desde la Presidencia de la República, que funcione como una estructura operativa diseñada para perseguir el dinero, los bienes y las redes de quienes se benefician del saqueo al Estado y con ello afectan al pueblo.
La corrupción no es solo un problema ético o político, sino el principal agujero por el que se van los recursos públicos. Buena parte de la crisis humanitaria en salud que enfrenta el país, el déficit fiscal y la precaria infraestructura no obedecen a la falta de ingresos, sino a la pérdida sistemática de dinero en esquemas corruptos que nadie logra desarticular de manera efectiva.
Por ello, la principal reforma económica en Colombia tiene que ser atacar al corrupto.
¿Qué haremos? Con un Bloque Anticorrupción, que funcione como una fuerza de tarea permanente, buscaremos a estos delincuentes. Esto será posible a través de las entidades que hoy actúan de manera fragmentada, por lo que será necesario unir inteligencia financiera, inteligencia operativa, investigación penal, control fiscal y sanción disciplinaria bajo una sola estrategia.
El bloque estaría conformado por la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), que se encarga de rastrear movimientos sospechosos de dinero y detectar enriquecimientos injustificados; inteligencia de la Policía Nacional, para labores operativas y de investigación en terreno.
También tendremos en este grupo inteligencia del Ejército, especialmente cuando existan vínculos con economías criminales o estructuras armadas; la Fiscalía General de la Nación, responsable de la judicialización penal; la Procuraduría General, para sanciones disciplinarias contra funcionarios públicos; y la Contraloría General, enfocada en el control fiscal y la recuperación de recursos.
La lógica es cubrir todo el ciclo del delito: desde la detección del dinero hasta la sanción y la recuperación de bienes.
Todo el bloque será liderado por mí, como Presidente de la República, porque no vamos a permitir que los procesos se enreden, se archiven, se diluyan entre carpetas, porque cuando nadie manda, nadie responde.
El eje operativo del bloque es atacar el patrimonio de los corruptos porque las condenas tardías o las sanciones simbólicas no disuaden a nadie si los bienes permanecen intactos.
Por eso la propuesta es una extinción de dominio acelerada, orientada no solo a los funcionarios corruptos, sino también a testaferros y entornos familiares que se benefician del delito. La idea es romper el incentivo económico: que robarle al Estado y al pueblo deje de ser rentable.
Otro componente clave es el uso intensivo de tecnología para cruzar información financiera, patrimonial y contractual. En la medida en que el dinero corrupto suele moverse fuera del país, el bloque también contemplaría cooperación internacional para rastrear activos y cerrar rutas de fuga de capitales. El enfoque es pragmático: seguir el rastro del dinero, sin importar dónde termine.
Con ardentía y determinación haremos el milagro de limpiar a Colombia de su más enquistado mal: la corrupción.

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