La economía bien aplicada activa círculos virtuosos y estamos llamados a generar oportunidades a través del capitalismo popular porque la economía es la más social de las ciencias.
Debemos partir de algo fundamental: apoyar al emprendedor es apoyar al trabajador porque los emprendedores son generadores de riqueza, desarrollo y estabilidad para la nación.
Y el círculo virtuoso nos invita a pensar que un emprendimiento estable ofrece salarios dignos, salarios dignos hacen trabajadores entusiastas y estos, a su vez, cumplen metas laborales que llevan a las empresas a ser estables.
Parece sencillo, pero falta compromiso y también desprendernos de prejuicios históricos.
Como emprendedores tenemos la responsabilidad de cuidar, proteger e inspirar a nuestros colaboradores y para empezar podríamos hacer una redistribución justa del ingreso.
Nuestro milagro gira en torno al capitalismo popular que busca que el ciudadano-accionista sea co-propietario real de acciones, participaciones, bonos o instrumentos de propiedad.
Así mismo, que su participación ancle la empresa en el territorio y le otorgue legitimidad social y política, que aporte ahorro productivo y paciente, que acepte horizontes de mediano y largo plazo y sustituya capital especulativo por capital comprometido.
Como emprendedor tengo claro que nos asfixia por eso, sé que hay que bajar las cargas impositivas, eliminar la tramitomanía, hacer procesos más digitales. Pero sobre todo, desterrar la corrupción porque mientras nosotros trabajamos, otros se roban nuestro esfuerzo.
No digamos mentiras, la débil conexión entre productividad y bienestar ciudadano han limitado el impacto social del crecimiento y eso tiene que cambiar, pero no creando empresas de manera desesperada, sino fortaleciendo las que ya tenemos.
La lógica que implementará mi gobierno para el desarrollo productivo busca la integración productiva, el aprendizaje, la transferencia de estándares y la formalización gradual.
Eso incluye de manera inexorable el respeto a la libre empresa, la redistribución de brechas regionales, megaproyectos productivos, inserción de cadenas de valor estratégicas globales, especialmente en la bioeconomía.
Buscaremos que el ciudadano sea accionista productivo, no solo consumidor, beneficiario o contribuyente. Pasaremos de la economía del corrupto a la economía de la eficiencia y la exportación.
Porque Colombia necesita obras con transparencia, inversión en infraestructura vial, navegabilidad del río Magdalena, corredores seguros, licencias de exploración y explotación sustentable y sostenible de los suelos, alianzas internacionales justas para que conozcan nuestra talentosa mano de obra.
Con el Plan Colombia Exportadora y Soberanía Económica, vamos a lograr el milagro, porque el objetivo no es solo traer crecimiento económico sino transformar ese crecimiento en estabilidad social y prosperidad sostenible.
¡Firme por el desarrollo económico de Colombia!
¡Firme por los trabajadores!
¡Firme por los emprendedores!
¡Firme por la Patria!