“El Magdalena es a Colombia lo que el Mississippi a EE. UU.” — La apuesta de De La Espriella para reconectar el país

En su Gran Gira por la Patria, Abelardo De La Espriella trazó su visión de desarrollo: hacer navegable el río Magdalena para convertirlo en el eje económico que una al interior con el Caribe y el mundo.

El río Magdalena es a Colombia lo que el Mississippi fue para los Estados Unidos”, afirmó Abelardo De La Espriella ante los micrófonos de Tropicana Bucaramanga.
Con esa frase, el precandidato presidencial resumió una idea de país que trasciende el discurso: una Colombia conectada por agua, tierra y trabajo, que recupere la productividad desde las regiones.

Un sueño con dirección y método

De La Espriella no habló en abstracto. Propuso una concesión de dragado que inicie en el kilómetro 631, en Barrancabermeja, y se extienda hasta Bocas de Ceniza, en Barranquilla.
El objetivo: recuperar la navegabilidad del Magdalena para permitir que los productos agrícolas y manufactureros del interior lleguen a los puertos del Caribe con eficiencia y bajo costo.

Si conectamos a Colombia con el Caribe, la conectamos con el mundo”, explicó. “El Magdalena puede ser la autopista natural que devuelva al campo colombiano su dignidad productiva”.

Santander como epicentro productivo

Para Abelardo, Santander es clave en esa transformación. La región, con su tradición agrícola y su ubicación estratégica, podría convertirse en el gran corredor logístico entre el centro del país y los mercados internacionales.
El proyecto contempla vías terciarias, centros de acopio y un plan de incentivos para los campesinos que hoy producen sin vías ni canales de distribución.

Colombia puede ser la despensa agrícola del mundo, pero para eso debemos conectar al país”, dijo.

No se trata solo de transportar mercancías, sino de integrar a la Nación a través de su arteria histórica.

Un proyecto de país

El sueño fluvial de De La Espriella encaja con su visión integral: seguridad, infraestructura y productividad como pilares del orden.


Para el líder natural de Defensores de la Patrial, hacer navegable el río Magdalena no es solo una obra de ingeniería: es una declaración de soberanía y desarrollo nacional, un recordatorio de que la grandeza de Colombia está en aprovechar lo que la naturaleza le entregó.

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