El crecimiento vertiginoso de Abelardo

Por Félix Manzur Jattin

Columna tomada de: https://elmeridiano.co/cordoba/opinion/el-crecimiento-vertiginoso-de-abelardo-lcnj9a

El panorama político colombiano atraviesa un momento de inflexión. En medio de la fragmentación de la centroderecha, la incertidumbre ciudadana y el desgaste de los modelos tradicionales, el crecimiento sostenido de Abelardo De la Espriella se ha convertido en un fenómeno imposible de ignorar. Su avance no es producto de la casualidad, sino de la coherencia discursiva, la claridad de propósito y la capacidad de interpretar el sentimiento nacional de hastío frente al desgobierno, la inseguridad y la crisis económica que golpea a millones de familias.

Las encuestas muestran un ascenso constante, respaldado por una percepción ciudadana que lo identifica como un líder firme, con carácter y sin ambigüedades. Mientras otros candidatos se pierden entre titubeos, cálculos y medias tintas, Abelardo ha consolidado una narrativa de orden, reconstrucción institucional y defensa de las libertades. Su mensaje penetra en un electorado cansado del caos, la corrupción y la imposición ideológica. La gente reconoce en él una postura clara ante los males que hoy padecen los colombianos.

Pero el crecimiento, por sostenido que sea, no garantiza la victoria. Para convertir esta tendencia en un triunfo electoral rotundo, la clave es la unión. La centroderecha —históricamente dispersa por egos, caudillismos y cálculos personales— debe comprender el momento histórico. Unidos, la victoria es un hecho. La matemática electoral es contundente: la suma de votos de los sectores afines supera con holgura a la izquierda, pero esa ventaja solo se materializa si se abandona la mezquindad y se coloca a Colombia por encima de cualquier aspiración individual.

El país exige grandeza. Las bases, los empresarios, los trabajadores, los jóvenes y las familias colombianas piden una alternativa sólida, seria y con liderazgo. Abelardo encarna ese liderazgo. Si las fuerzas afines convergen en torno a su candidatura, el resultado sería una victoria contundente en primera o segunda vuelta, evitando que la nación siga atrapada en la inseguridad, la crisis económica, el deterioro institucional y la polarización destructiva.

Hoy, más que nunca, Colombia necesita un proyecto de reconstrucción nacional. El crecimiento de Abelardo demuestra que existe un camino. La victoria es posible si se abraza la unidad, se deja atrás el egoísmo y se defiende, con convicción, el futuro de la República. El momento es ahora.

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