Democracia vs. absolutismo: la elección que redefine a la Patria.

11 de febrero de 2026.

La contienda presidencial de 2026, según lo planteado en entrevista con LA FM, no es una disputa convencional entre candidatos. Es, en palabras del candidato presidencial Abelardo De La Espriella, una definición estructural sobre el modelo de país que Colombia quiere preservar o transformar. No se trata de una confrontación personal, sino de una tensión entre dos visiones antagónicas: democracia liberal o concentración del poder.

No es una pelea de partidos, es una defensa institucional

Frente a las tensiones internas del Centro Democrático y los movimientos dentro de la derecha, De La Espriella marcó distancia. Señaló que respeta a esa colectividad y al expresidente Álvaro Uribe, pero dejó claro que su foco no está en disputas partidistas.

“Estoy trabajando como caballo cochero”, afirmó, usando una expresión que ha repetido en varias intervenciones: concentrado en su objetivo y sin distraerse en conflictos ajenos. Su tesis es que el momento histórico no permite fragmentaciones cuando, a su juicio, lo que está en juego es la supervivencia del sistema democrático.

En la entrevista fue categórico: esta no es una elección entre Iván Cepeda y él. Es una elección entre absolutismo y democracia, entre estatismo y libertad económica, entre concentración de poder y respeto por la institucionalidad.

El planteamiento es estratégico: elevar el debate del terreno personal al plano estructural. La narrativa propone que el país enfrenta una encrucijada histórica, en la que el resultado no solo define un gobierno, sino el rumbo del sistema político.

Según su enfoque, la democracia no se pierde de golpe, sino por acumulación de decisiones que erosionan contrapesos, autonomía institucional y libertad económica. Por eso insiste en que la discusión debe centrarse en principios fundacionales.

Una campaña concentrada en el objetivo

De La Espriella sostuvo que no caerá en disputas internas ni en ataques que desvíen el debate central. Su prioridad, dijo, es “vender su panela”: recorrer el país, consolidar el respaldo ciudadano y presentar su propuesta de Patria Milagro como alternativa frente al modelo que considera estatista y concentrador de poder.

Desde su perspectiva, el país elige entre preservar la democracia liberal con economía de mercado o avanzar hacia un modelo de mayor intervención estatal y concentración de poder.

En ese marco, su candidatura se presenta no como una opción más en el abanico electoral, sino como una alternativa frente a lo que denomina riesgo de absolutismo.

La campaña, entonces, se estructura bajo una premisa mayor: no se compite solo por la Presidencia, se compite por el modelo de República.

Y esa, insiste, es una definición que trasciende cualquier cálculo partidista.

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