El precandidato presidencial Abelardo De La Espriella habló de la dimensión espiritual que acompaña su vida y su proyecto político y aseguró que su fe es el motor que lo impulsa a enfrentar los desafíos de la campaña y de la defensa del país.
De La Espriella reveló que cada mañana inicia su jornada con la “armadura de Dios” porque este es un ritual que le da fortaleza y protección antes de salir a recorrer el país.
“Todos los días salgo y rezo la armadura de Dios”, explicó. De La Espriella afirmó que la fe no es para él un elemento decorativo, sino una convicción profunda que guía su propósito de vida. “Tengo la certeza de que soy capaz de hacer lo que Colombia necesita porque tengo el valor y la entereza para hacerlo”, expresó, señalando que su regreso al país tras varios años fuera obedece a un compromiso personal con la reconstrucción de la patria.
Acompañado por un equipo de “treinta hombres valerosos”, el líder de Defensores de la Patria aseguró que su fe y su determinación son sus principales escudos frente a las amenazas y los ataques. En su visión, la lucha por Colombia no es solo política, sino también moral y espiritual: una batalla entre la luz y la oscuridad.
El abogado y empresario resaltó que conoce a fondo los problemas del país y las soluciones que se necesitan, pero que sin carácter y sin fe nada de eso sería posible. “Hay que dar la pelea por Colombia”, insistió, subrayando que su confianza está puesta tanto en Dios como en la fuerza de los colombianos que creen en un cambio real.
De La Espriella mostró un rostro más íntimo y humano: el del hombre de oración que, detrás del tono combativo, encuentra en la espiritualidad su mayor fuente de fuerza.
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