Lejos del estruendo de la confrontación política, Abelardo De La Espriella sorprendió al mostrar un costado íntimo y nostálgico. Recordó los días de infancia y lanzó un consejo al joven que alguna vez fue: “Coma más mangos biches, más merengues, tenga más novias, báñese en aguaceros, juegue en carritos de balinera y abrácese más con sus amigos”.
La confesión tuvo lugar en su paso por The Corner TV, donde el líder de Defensores de la Patria habló de la grandeza que encuentra en lo sencillo. Entre recuerdos de aguaceros costeños, visitas a la finca y arepas de huevo compartidas, subrayó que “lo que más extraño es poder caminar tranquilo por la calle sin tanta parafernalia”.
La conversación rápidamente se convirtió en un viaje a los recuerdos de infancia: los aguaceros en la costa, el barro en las calles, los juegos improvisados, las visitas a la finca y las arepas de huevo compartidas. “Tantas cosas que enriquecen el espíritu (…) La gente se confunde conmigo, pero en realidad veo más grandeza en las cosas sencillas”.
Ese contraste entre el ‘Tigre combativo’ y el Abelardo nostálgico refuerza la idea de un político que, sin renunciar a la firmeza, no teme mostrarse humano. En sus palabras, lo esencial sigue siendo lo más valioso: la amistad, la sencillez y la vida auténtica que forja carácter.
Con estas palabras, De La Espriella dejó claro que detrás del abogado, empresario y líder político, también hay un hombre que valora lo esencial: los afectos, los juegos y la vida sin artificios, recordando a sus seguidores que el verdadero poder está en mantener viva la conexión con lo auténtico.
Hoy ese llamado a valorar lo esencial se traduce en acción: sumarse a quienes defienden la democracia, la libertad y la patria.
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