Febrero 16, 2026. 11: 08 a.m. En un reciente encuentro con la ciudadanía en la costa caribe, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, dejó clara su postura sobre el pilar que debe sostener la reconstrucción moral y jurídica de Colombia: la protección absoluta de la infancia.
Con la seriedad que exige la crisis de valores que atraviesa la nación, el jurista y empresario enfatiza que los derechos de los menores no son una moneda de cambio ni un tema de debate ideológico, sino una realidad superior que el Estado debe garantizar por encima de cualquier interés particular. Para De La Espriella, la seguridad de un país se mide por la tranquilidad con la que sus niños y niñas pueden crecer, estudiar y soñar.
El diagnóstico del líder de Defensores de la Patria es contundente y se basa en una estructura que él denomina jurídica, filosófica y cristiana. Durante su intervención, el candidato fue enfático al señalar que su visión de sociedad parte del respeto a la libertad individual, pero establece una frontera infranqueable cuando se trata de la integridad de los más pequeños.
“Los niños y niñas tienen unos derechos superiores a cualquiera de nosotros“, afirmó con determinación. Para el abogado, la discusión pública debe dejar de centrarse en las agendas de los adultos para enfocarse en lo que realmente importa: una protección especial de la ley y del gobierno que blinde a la infancia de cualquier forma de instrumentalización o abandono.
También te puede interesar: “Voy a demostrar cómo fue que se robaron a Colombia”: Abelardo De La Espriella
El arte y la seguridad: pilares para el futuro de la infancia
La propuesta de De La Espriella para transformar a Colombia en una ‘Nación Milagro’ integra dos elementos que, a su juicio, son los salvavidas de la humanidad: la seguridad y el arte. Como el primer candidato presidencial que se reconoce abiertamente como artista, el líder de la manada sostiene que la cultura es la herramienta más poderosa para arrebatarle los jóvenes a la delincuencia.
En su visión, el fomento del cine, la música y las artes plásticas no es un lujo, sino una necesidad estatal para ofrecerles a los niños y niñas una vocación que los haga productivos y orgullosos de su talento. “Conmigo el arte, el cine, la música, las artes plásticas, toda forma de manifestación artística encontrará en el gobierno del Tigre apoyo y respaldo”, aseguró.
Sin embargo, De La Espriella es consciente de que el talento no florece en entornos dominados por el miedo. Por ello, vincula la protección de los niños y niñas con su política de seguridad de “extrema coherencia”. La justicia implacable contra los criminales es, en el fondo, una medida de protección para las familias colombianas. El candidato ha sido claro en que no habrá espacio para la tibieza frente a quienes atentan contra la tranquilidad de los hogares. Su plan de choque incluye la recuperación del sistema judicial para que la justicia sea accesible al ciudadano de a pie, poniendo como ejemplo el drama de las madres en sectores populares que no encuentran respuesta institucional ante las agresiones contra sus hijos. “Una justicia tardía es una injusticia segura”, sentenció.
Como padre de familia que defiende los roles tradicionales y la estructura del hogar, De La Espriella propone un gobierno que no interfiera en la crianza, sino que la facilite mediante garantías económicas y sociales. Su compromiso es con un Estado que reduzca la burocracia para invertir esos recursos en salud y educación de calidad. El líder de Defensores de la Patria plantea que, al firmar los 90 decretos que tiene preparados para su primer día de mandato, la protección de la niñez será el eje transversal que conecte la reactivación económica con la seguridad ciudadana. Si los padres tienen empleo y los barrios están libres de bandidos, los niños podrán recuperar los parques y las escuelas.
El candidato presidencial también hizo un llamado a no dejarse engañar por las etiquetas que sus opositores intentan imponerle. De La Espriella reafirmó su respeto absoluto por la diversidad y la condición sexual de cada ciudadano y aclaró que su enfoque no nace del prejuicio, sino de la convicción de que el bienestar del menor debe ser la brújula de toda política pública.
Para el Tigre, la verdadera inclusión comienza por garantizar que ningún niño o niña en Colombia pase hambre o sea víctima de la extorsión que hoy asfixia a las regiones. Su espada, símbolo de su lucha, está desenvainada para proteger a los inocentes y para cortar de raíz el cáncer de la corrupción que se roba el futuro de la juventud.
Bajo el liderazgo de Abelardo De La Espriella, la infancia deja de ser un eslogan de campaña para convertirse en el centro de una estrategia de Estado. El objetivo es que cada joven vea en su país un lugar de grandeza donde el mérito y el arte sean los caminos al éxito. Con el respaldo de la “manada”, el candidato se prepara para ejecutar una transformación que le devuelva la dignidad a las familias colombianas, asegurando que el gobierno sea, por primera vez en décadas, el escudo real de los más vulnerables. La “nación milagro” empieza por el respeto sagrado a quienes heredarán la patria.
Únete a Defensores de la Patria
La protección de nuestros niños y la recuperación de la seguridad en cada barrio de Colombia requieren de ciudadanos valientes que no tengan miedo de defender la verdad. Si crees en un liderazgo con carácter que priorice a la familia, fomente el arte y aplique la ley con firmeza contra los violentos, te invitamos a sumarte al movimiento Defensores de la Patria. Respalda la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella para asegurar que el futuro de nuestros hijos sea de libertad y orden. ¡Es el momento de estar firmes por la patria y cuidar a la generación del mañana! ¡Inscríbete hoy mismo y súmate a la gran manada nacional para hacer realidad la nación milagro!