El país no necesita un presidente de conferencias y viajes internacionales; necesita un líder con el carácter y la determinación de gobernar desde el territorio, asumiendo la responsabilidad del país. Abelardo De La Espriella propone un pacto de servicio con la nación, en el que la presencia constante y la ejecución directa son el pilar de su gestión.
Su propuesta es de una seriedad institucional ineludible: gobernar los cuatro años desde cada uno de los 32 departamentos de la patria, sin salir de Colombia. Este es un compromiso de servicio que termina en un retiro digno de la vida pública, después de haber cumplido su servicio militar a la República.
El compromiso de Abelardo, líder de Defensores de la Patria, no es una táctica; es una filosofía de liderazgo que prioriza la solución de los problemas nacionales.
“Irse a hablar uno paja, a foros internacionales, a gastar plata que no hay, mientras el país está incendiado, es una irresponsabilidad. Equivale a resolverle un problema con la mujer al vecino cuando la de uno tiene 3 meses que no le habla”, manifestó De La Espriella.
Para el precandidato, las cosas importantes de la diplomacia se hacen en secreto, no requieren foto ni viajes innecesarios. “Para eso está un buen canciller, una buena canciller, un buen embajador o un enviado especial”.
La promesa de gobernar desde los 32 departamentos tiene un mecanismo preciso, basado en la experiencia de la empresa privada y un enfoque estricto en los resultados.
Abelardo tiene en mente gobernar desde cada departamento, rotando por el país con un puesto de mando unificado. Esto permite resolver las exigencias muy particulares de cada región, que además de los ejes comunes (inseguridad, salud), tienen problemas diferentes.
La gestión será con resultados concretos. Ante un problema de seguridad en una región (como el Cauca), la orden será directa: al general o funcionario se le preguntará por los bandidos y se le dará un plazo para entregarlos a la justicia. La regla de oro de la gerencia será: “El que no funcione se va. Punto. Dando resultado“.
Esta es la única forma de gobernar un país “hecho añicos” y de solucionar todos sus problemas en tan solo cuatro años: con un liderazgo que no evade la realidad en el extranjero, sino que la confronta y la resuelve directamente en el territorio.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.