Para Abelardo De La Espriella hablar de seguridad no es un tema de promesas vacías, sino de resultados que el país ya conoció bajo el liderazgo del expresidente Álvaro Uribe Vélez. En un tono contundente afirmó que la seguridad sí es posible, y que la historia reciente de Colombia demuestra que con decisión, autoridad y determinación se puede recuperar la tranquilidad ciudadana.
Recordó cómo durante los años de la Seguridad Democrática Uribe logró revertir la expansión guerrillera, reducir secuestros y devolver la confianza a inversionistas y ciudadanos. “El presidente Uribe casi los acaba con decisión y determinación; eso fue lo único que funcionó en Colombia”, señaló De La Espriella quien reivindicó los tres pilares de aquella política: seguridad democrática, confianza inversionista e inversión social.
De La Espriella también hizo un paralelo entre esa experiencia y el desafío actual: el narcotráfico, la extorsión y el control territorial de bandas criminales. En su visión, el Estado debe retomar el camino de la firmeza, acompañada de políticas sociales que cierren la brecha de desigualdad y ofrezcan oportunidades reales.
El líder de Defensores de la Patria destacó que el legado de Uribe demuestra que la seguridad sí es posible y que con coraje político se pueden retomar las políticas que funcionaron y corregir lo que quedó pendiente.
De La Espriella en distintos escenarios ha señalado que Colombia necesita “remasterizar la seguridad democrática”, es decir, recuperar lo que funcionó y fortalecerlo con nuevas herramientas, tecnología y políticas sociales que cierren la brecha de desigualdad.
El candidato advirtió que el narcotráfico, la extorsión y el control territorial de bandas criminales no se enfrentan con discursos, sino con coraje político y acciones concretas.
En un país donde las encuestas muestran que la inseguridad es la mayor preocupación ciudadana, con más del 70 % de los colombianos que se sienten inseguros en sus ciudades, según el DANE, el mensaje de De La Espriella conecta con un anhelo profundo de orden, autoridad y protección.
Su propuesta se resume en un principio claro, la seguridad no es un sueño imposible ni una quimera política; ya fue una realidad y puede volver a serlo.