Abelardo De La Espriella dejó en claro lo que considera el compromiso central de su vida pública: la reconstrucción de Colombia. Afirmó que su lucha no es un simple proyecto político, sino una misión personal y colectiva: “No descansaré hasta que Colombia sea la patria que todos soñamos”.
De La Espriella ha insistido en que su campaña no se trata de aspiraciones personales, se trata de una responsabilidad moral asumida frente a millones de ciudadanos que hoy se sienten defraudados y desprotegidos.
El precandidato sostiene que Colombia atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia reciente, con una creciente desconfianza en las instituciones y un deterioro evidente en materia de seguridad, salud y economía. Ante ese panorama, asegura que su promesa es un compromiso que busca transformar el dolor colectivo en acción política concreta.
De La Espriella apela a la memoria histórica y al sentimiento patriótico para conectar con quienes creen que el país merece un rumbo distinto.
“Hoy más que nunca estoy firme por la patria”, concluyó, dejando claro que su voz es también un eco del clamor popular que pide liderazgo y esperanza.
Con ello, pretende diferenciarse de quienes, según él, se quedaron atrapados en la politiquería y las promesas incumplidas.
El llamado es claro: sumarse al Ejército Democrático de Defensores de la Patria y acompañar este propósito colectivo de transformar a Colombia.
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